1.- No deja de ser sumamente curioso que entre los grandes fans de The Beatles esté Charles Manson (sociópata demente, recientemente muerto), Mark David Chapman (sociópata demente), Daniel Johnston (demente con inclinaciones homicidas) y Sebastián Piñera (candidato a la presidencia por Chile Vamos).
2.- Mientras se desarrollaba la jornada de escrutinio público recuerdo que al volver a mi casa, cansado por el insufrible viaje que tuve que hacer, me senté en el sofá, prendí el televisor y para mi sorpresa los parcos noticieros que comúnmente repletan las transmisiones de las elecciones presidenciales habían sido remplazados por matinales ad-hoc. Lo encontré tan correcto que armé, prendí y me fumé un pito solo de lo complacido que estaba. Los matinales son el programa de televisión definitivo, cubren todas las necesidades, se pueden adaptan a cualquier contenido. Los matinales son como la vida misma y no creo exagerar. Ya sabe, "el teatro dentro del teatro" "la ficción que envuelve a la realidad", porque un matinal no es más que la recreación de las dinámicas de un hogar común, de nuestra propia vida, sólo que está todo extremadamente condensado. Los tipos en los matinales desayunan, salen a la calle a solucionar sus problemas con los vecinos, buscan asesoría legal, medica y espiritual, leen los periódicos, ven escenas delicadamente antologadas de la teleserie, hasta cocinan y almuerzan allí, ¿acaso se necesitan más pruebas?
Los matinales son como esa obra que preparan en la corte de Elsinor y nosotros somos Hamlet, somos testigos de nuestra propia vida, somos los obscenos mirones de nuestro destino.
3.- Quería comentar que todo el proceso de votar fue un suplicio, aunque provocado en mayor medida por mi inoperancia, porque no sabía cómo llegar al local que me había tocado. Me parece impresionante que lleve casi diez años viviendo en Concepción y tenga conocimientos tan nulos de los recorridos de micro y taxis, sumado a mi ignorancia casi total de la zona -y cuando digo zona me refiero a la ciudad, al radio urbano simplemente, ni hablar lo externo a eso-, es como si no tuviese ninguna referencia de donde estoy, siempre tomo las mismas micros y camino por las mismas rutas y a veces incluso así me desoriento, de hecho, hay una callecita que une a Freire con el paseo de Barros Arana, jamás recuerdo a qué altura está, siempre tengo que volver a descubrirla, me gusta mucho esa calle, se llama Aurelio Manzano, pero nunca sé con certeza dónde mierda está.
4.- En la noche, cuando ya se sabía los candidatos que pasaban a segunda vuelta, Fernando Villegas dijo que estaba seguro, con una certeza premonitoria, que Guillier iba a ser el próximo presidente de esta miserable nación. Yo no sé, no podría asegurar las intenciones del panelista, pero me recordó harto a lo que hacía un tipo que tengo en facebook (el Tiño) que en cada partido de Chile redactaba una publicación anunciando que la selección chilena iba a perder el encuentro, era un ejercicio que desarrolló durante todas las clasificatorias y que en el argot nacional se denomina "contra mufa". En verdad, no compararía al Tiño con Villegas si no fuera porque todos sabemos que el último es un fascista culiao que obviamente quiere que gane Piñera y arrojó esta maldición cabalística como un nudo en la rueca de las Moiras. Ahora, lo contrariante y esperanzador es que el ejercicio que realizaba el Tiño partido a partido terminó siendo fútil y vano, ya que finalmente Chile no clasificó a ninguna mierda.
5.- Sebastián Piñera en general es bastante reiterativo en los conceptos con que formula sus discursos, da la impresión que hila estructuras precompuestas sin fijarse en su significado final, como piezas de lego que cualquiera sea su forma uno puede unir, a veces en conjunto hasta suenan bien a falta de sentido aparente, aunque quizás si lo tenga, a lo mejor lo que intenta el comando de Piñera es que el tipo termine declamando algo similar a un kenning nórdico y por medio de eso traspasar alguna clase de sentimiento épico, que la sonoridad gatille algo que le gane a la razón, como el tambor de los galeotes. En fin, quería hablar que en medio de los lugares comunes que tanto alitera el candidato, hay uno que me gusta en particular, el de "los tiempos mejores", así entero, con el artículo gramatical y todo, porque lo ocupa de esa manera. Me parece súper extraño, además de la manera en que lo utiliza, por ejemplo: únanse a "los tiempos mejores", la campaña que traerá "los tiempos mejores", yo sé que Chile elegirá al candidato de "los tiempos mejores". Suena raro y siniestro, como si los tiempos mejores fuera un sujeto o algo específico, un grupo o una fuerza particularizada y definida, como si "los tiempos mejores" fuera sinónimo de Dormammu o Astaroth, no digo que Chile Vamos sea satanista o intente invocar fuerzas interdimensionales, sólo que suena sumamente extraño, le otorga una carga semántica misteriosa.
6.- Esto es completamente ajeno a todo lo que escribí antes, pero el barullo de los comicios me recordó esta película de Alexander Payne, Election, que va sobre una campaña a la presidencia escolar en un instituto de alguna parte de Estados Unidos. Se podría hablar de la predestinación que simboliza el personaje de Broderick contra la voluntad de poder enfatizada en la alumna que encarna Witherspoon, pero en verdad este tipo de reflexiones son para sociedades donde ese tipo de idioteces no están resueltas o importan en alguna medida, el imaginario protestante le da vueltas al asunto, supongo que por eso su concepción de libertad es tan contradictoria y salen autores como la Ayn Rand declamando imbecilidades sin ninguna consistencia teórica o tipos como Stan Jones, azul de tanto consumir líquido de plata coloidal, autodenominándose como libertarios y entendiéndolo como un miedo religioso al estado (porque sólo los gringos son capaces de denominar libertarios a sujetos que están a favor de un mercado sin ninguna regulación), porque jamás arribó un ápice de humanismo cristiano ni menos hablar de materialismo dialéctico, ya Edgar Allan Poe decía que en "América" sólo escribían panfletos, probablemente se debe a ello su insistencia por rebautizar Estados Unidos como "Los Apalaches", de cambiarle el nombre al país del Atlas Shrugged y fundar el de Walden. En fin, sólo quería comentar que en esa película hay una personaje que es lesbiana, la hermana del tipo que le compite a Witherspoon, la chica un día le dice a su mejor amiga que está enamorada de ella, pero termina siendo rotundamente despreciada, la amiga incluso termina en una relación con su hermano, como una especie de seguro contra todo cuestionamiento a su sexualidad, situación que le parte el corazón a la muchacha y es ahí cuando el personaje pronuncia una frase que me gusta mucho y que de alguna manera está relacionada con todo: ¿cómo algo tan real puede terminar siendo una mentira? algo en la ecuación debe estar fallando, o siempre fue mentira o sigue siendo real, pero no es posible la coexistencia de esas dos verdades simultáneamente. Imagino que la conclusión de todo es que la vida se trata de elegir, al final uno escoge, no es que haya un precio que uno deba pagar, al que uno se someta, uno sencillamente marcar una preferencia y sabe de antemano lo que implica, el detalle de la boleta, no existe terreno para ingenuidades ni devoluciones. Digamos que es un poco absurdo quejarse por las espinas de las rosas o endosarle dolor a la belleza, adjudicarle un cobro extra, una especie de propina cósmica; digamos que siempre uno pudo elegir otra flor, magnolias o azucenas, incluso un lirio.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
miércoles, 15 de noviembre de 2017
The truth is out there.
Quiero ser súper escueto porque
en general soy poco receptivo con la contingencia, por no decir que estoy casi
totalmente desafectado de ella, no es que no me importe o crea que no es importante en alguna medida, sólo que con los años me siento menos y menos
comprometido con esa realidad contingente, con la calle, los ciudadanos y los edificios, con
el pasar del tiempo me he terminado transformando en una especie de Holderlin, un hombre encerrado
en una torre, aceptando la interacción social bajo circunstancias en extremo
cómodas para sí mismo, soy como el Iman oculto de los musulmanes chiitas . Como
sea, salgo de mi estado de ocultación porque hace poco vi el debate
presidencial, uno de los tantos, el último que se hizo si no me equivoco y en
verdad no tengo ningún juicio significativo acerca de eso salvo lo mortificante
de la imagen de Piñera. Miren, si levanto el culo de mi lecho de autocomplacencia
e infinita indolencia y republicanamente voy al Liceo Industrial de Concepción
a votar, muy probablemente lo haga por Artés, si me pillo entusiasmado voy a ir
hasta con overol a apoyar al martillo de las naciones que romperá las cadenas
de la burguesía y sembrará primaveras para el pueblo, pero eso no es de lo que
quería hablar. Días luego de ver el debate -una parte del mismo realmente, porque
igual me da vergüenza ajena llegado un punto y lo cambio-, fui a tomar cerveza
con Pancho y un par de sus amigos, no es que crea que son unos zopencos, no
completamente, me imagino que habrán matices, pero conversando ambos me dijeron eso de que
admiraban la inteligencia de Piñera, lo decía con más convicción uno y con más
amargor otro, cuestión que me indigestó. Era eso de lo que quería hablar, se ha
vuelto como un mantra, una clase de justificativo autoimpuesto por la
colectividad, el beneplácito o indulgencia civil que nos damos nosotros mismo
ante el casi indefectible hecho de que un tipo con surcos en la cara, usando un
traje evidentemente de talle superior al que corresponde a su tamaño, con
claros problemas para expresarse y una desafortunada lista de risibles equívocos
sobre cultura general vaya ser presidente de Chile por segunda vez –si repasan
la descripción que hice calzaría perfectamente con la del Tony Pulguita, Pastelito
o el Tachuela Chico-. En fin, me enferma esa situación, hay una especie de
cinismo horrible en decirlo, incluso en pronunciarlo sin creerlo en absoluto,
un cinismo que desborda mi propio cinismo, cuestión que me parece intolerable.
Un tiempo atrás leí un tuit de la
Pina que era apropósito de un tipo anónimo que le posteaba mierda, imagino
que comentarios mal intencionados o de mal gusto en su blog y/o que psicopateaba su perfil, pero la Pina puso que de
todas formas no le interesaba que el sujeto viera sus redes sociales porque no representan un ápice lo que uno es en
realidad. Me quedó dando vueltas, creo que estoy en desacuerdo con eso, a
lo que voy es que lo que tuitió mi colega es una afirmación peligrosa, a mi
juicio comparte quid con la frase que comenté, sobre que Piñera es inteligente en el fondo,
no sé si se logra entender. Hay quienes razonan así: Piñera se viste como un bufón, actúa
como un bufón, incluso habla como un completo imbécil, pero en el fondo es
inteligente, esa es sólo una faz tras el genio bursátil, tras la mente maestra. Creo que la gente se tomó muy a pecho eso de no juzgar un libro por su cubierta,
no creo ser un sujeto prejuicioso -aunque he botado libros por lo fea de las
ediciones-, pero en la máscara siempre hay algo del individuo, una parte importante de
uno yace en la máscara, no quiero dar un curso de etimología, pero la palabra persona deriva de una progresión
conceptual del sustantivo griego prosopon que casi literalmente significa máscara. Con esta perorata sólo busco hilvanar la idea de que esa frasecita de
mierda de que bajo lo abyecto mora un brillo, una agudeza, una historia digna de escuchar, es absolutamente
falsa, puede que el candidato en cuestión no sea retardado, que no tenga un diagnóstico
de alguna deficiencia mental, pero actúa prácticamente igual a un bodoque, un
merluzo, eso lo transforma en un imbécil para todo efecto práctico, no hay
vuelta que darle, dudo que después de citar mal a Lenin se siente en su mullido
sofá, tome una pipa y mientras lee un ensayo de Bachelard se ría de la
ingenuidad de la muchedumbre que traga su actuación, ese es un cuadro
intencionadamente infantil. La sabiduría de los X-Files no tiene límites, la verdad está allí afuera, así que me
parece importante figurar la profundidad que habita en los antifaces –el del
anonimato, el de la performance, incluso los que nos otorgan las redes sociales-, porque
las máscaras poseen consistencia, nos podemos transformar en
caricaturas pero toda caricatura se construye a partir de molduras enquistadas
en el individuo. Así mismo, las máscaras no son intercambiables, no hay variedad,
sólo hay una, ya que se forjan por medio de nuestra historicidad, extraen las arrugas de nuestro rostro, claro que la gente puede volverse
loca, impredecible y tornar inverosímil su comportamiento alguna vez -azar, causa u oscilación-, pero las máscaras representan proyección no excepción. Por ello, el
troll anónimo escribiendo, de regreso de la universidad o su trabajo, barbaridades racistas o comentarios de mierda en el blog o facebook de la Pina, en el fondo cree fehacientemente en sus palabras,
porque lo hace utilizando un maquillaje idéntico a su piel, la tez de su alma, no es Nietzsche colérico tirándole piedras al techo de su vecino, no es rabia ni enajenación el motivo de la violencia, es su ser mismo vertiéndose en la orilla, derramándose como petroleo bajo el alero de
la oscuridad o la exculpación del teatro, no es más que la confirmación de algo que es incapaz de aceptar y de lo que, en consecuencia, siente culpa o le avergüenza de manera neurótica.
Ya saben, como dijo Sartre: una imagen es un acto no una cosa. Eso hay que metérselo
bien en la cabeza.
jueves, 19 de octubre de 2017
This is just say.
i have eaten
the plums
that were in
the icebox
and which
you were probably
saving
for breakfast
forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold
(Wiliam Carlos Williams o Carlos William Carlos)
Sólo para que sepas.
me comí
las ciruelas
que estaban
en la nevera
y que
problamente
guardabas
para el desayuno
perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y tan frías
(en la mayoría de las traducciones usan la palabra "pera" en vez de "ciruelas/plums", me gusta más "ciruelas", respetar esa literalidad, además en la vida real prefiero las ciruelas a las peras, el título en una antología aparecía como "no más te aviso" aunque debería ser ''sólo por decir" o "sólo te digo", pero este poema Williams se lo escribió a su mujer en una nota que colgó en el refrigerador, así que "sólo para que sepas" se apega más al espíritu y encuentro que suena mejor -mismo caso de "nevera" por "refri" o "refrigerador"-, por otra parte, la primera vez que lo leí fue con ese título y me agradó de inmediato)
the plums
that were in
the icebox
and which
you were probably
saving
for breakfast
forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold
(Wiliam Carlos Williams o Carlos William Carlos)
Sólo para que sepas.
me comí
las ciruelas
que estaban
en la nevera
y que
problamente
guardabas
para el desayuno
perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y tan frías
(en la mayoría de las traducciones usan la palabra "pera" en vez de "ciruelas/plums", me gusta más "ciruelas", respetar esa literalidad, además en la vida real prefiero las ciruelas a las peras, el título en una antología aparecía como "no más te aviso" aunque debería ser ''sólo por decir" o "sólo te digo", pero este poema Williams se lo escribió a su mujer en una nota que colgó en el refrigerador, así que "sólo para que sepas" se apega más al espíritu y encuentro que suena mejor -mismo caso de "nevera" por "refri" o "refrigerador"-, por otra parte, la primera vez que lo leí fue con ese título y me agradó de inmediato)
lunes, 16 de octubre de 2017
El regreso del amateur de bibliotecas.
Algunos días atrás llegué a mi casa notablemente borracho,
beodo y drogado, en el sopor de la borrachera me preparé un té antes de
acostarme, té que no bebí al final porque me quedé dormido casi que acto
seguido de poner la taza en el velador. En fin, me desperté al otro día con una
sensación terrible y con el tazón de té vacío, que di vuelta encima del
computador, posiblemente en un movimiento involuntario, descriptivo de la lucha
interna que se libraba en mi alma. El computador funciona, el teclado poco, tengo
que comprarme uno, inalámbrico ojalá. La cosa es que aprendí varías lecciones:
no colocar agua u objetos que contengan líquidos cerca del computador, salvo
que esté lo suficientemente sobrio como para controlar las cosas que se
encuentran a mi alrededor o el objeto en cuestión esté tapado; me di cuenta
igual que el oficio del escritor desde la invención de la máquina de escribir
no ha cambiado casi que en nada, lo que me resulta agradable de pensar, eso me
une de alguna manera con Henry Miller o con Céline, siempre es un humano frente
a un teclado, la página nunca ha sido tan importante, en la máquina estaba la
magia, el lenguaje, como precisamente señala Burroughs en "La máquina blanda";
también me fijé que uno puede perfectamente utilizar una computadora no tecleando absolutamente
nada, todo te lo ponen en la cara, el algoritmo hasta sabe lo que supuestamente
escribirías, de hecho hice el ejercicio de colocar la letra J -de las pocas que
aun funciona- y me apareció el tuiter de la Jimena y Jkanime como opciones, revisé
ambas; van a dar una versión restaurada de "Palomita Blanca" en Cinemark, cuestión que me
alegra harto, porque en este hoyo denominado Chile no se valora lo suficiente
el genio de Raúl Ruiz, esa película me gusta por varias razones, pero la
principal es que creo que la encuentro esperanzadora de alguna manera, ya basta de
cinismos, ese rezo final de la protagonista es el gesto definitivo,
probablemente por lo único que valga la pena rezar sea por amor, además con el
tiempo me he dado cuenta que me interesan cada vez menos las personas que no
escriben, así que María me parece una joven encantadora, siempre me da risa la
escena del profesor de música y la anécdota del fotógrafo, creo que ese actor sale en un corto que Ruiz
hizo para la televisión francesa, se llama "Carta de un cineasta o el regreso del amateur de bibliotecas", ahí el
personaje dice que abajo de la cordillera hay pirámides, igual aparece la casa
de la infancia del director, pero eso de las pirámides me llamó la atención, es
como la vida misma, tras lo rústico está lo sensible, lo delicado o como quieran
designarlo, acaso no sería fabuloso que nos pusiéramos a escarbar en la roca y
encontráramos pirámides o un zigurat, que después de todo siempre quede algo,
un sentimiento genuino, los ladrillos con que están hechas las cosas, una especie de verdad o realidad atómica o no sé, me
perdí, pero creo se entiende a lo que voy, es complejo expresarse bien si tengo
que escribir desde el teléfono.
miércoles, 4 de octubre de 2017
68
Hay gente obsesionada
con la idea
de que la gente tiene que leer.
Yo no sé,
pero esa gente (la primera)
es la que menos lee al final.
No le recomiendo leer a nadie.
primero,
porque acaparan los libros que yo quiero;
segundo,
la gente que lee,
los denominados lectores,
voraces o famélicos,
son un montón de miserables
que se odian a sí mismo
y están empecinados
en tener los libros que yo quiero,
lo que nos remite al primer punto.
con la idea
de que la gente tiene que leer.
Yo no sé,
pero esa gente (la primera)
es la que menos lee al final.
No le recomiendo leer a nadie.
primero,
porque acaparan los libros que yo quiero;
segundo,
la gente que lee,
los denominados lectores,
voraces o famélicos,
son un montón de miserables
que se odian a sí mismo
y están empecinados
en tener los libros que yo quiero,
lo que nos remite al primer punto.
sábado, 30 de septiembre de 2017
Dinosauria, we.
1.- No deja de ser paradójico que el pato de hule gigante, el más grande del mundo, que está flotando en la laguna del parque de la Quinta Normal en verdad no sea de hule, ni siquiera es de goma, está hecho de un polímero totalmente distinto. Lo que lo hace el pato inflable más grande del mundo quizás, pero eso no tiene en absoluto valor porque dudo que exista un mercado muy extendido (en términos económicos y culturales) de patos inflables.
2.- Fui al cine a ver Mother! a una de esas salas ultra acondicionadas y cómodas, no había ido nunca y me pareció agradable la experiencia, algo supuestamente divertido que no sé si volveré a hacer, parafraseando a Foster Wallace. Uno podría perfectamente quedarse dormido ahí, es cómodo, pero sentí que el ambiente igual es reducido, como que la atmósfera del lugar genera una especie de intimidad que es bien agradable, pero que uno tiene que compartir con gente que no conoce, lo que de alguna manera lo hace raro, lo digo porque cuando terminó la película le pregunté a la Milu qué le había parecido y no alcanzó a contestarme cuando una tipa desde atrás espetó un audible y molesto: Una mierda esta guea, cuando vengo al cine quiero pasarla bien po, Andrés.
3.- Leí un estado de Boris que me hizo mucho sentido acerca de Pie pequeño en busca del valle encantado, cuando era niño me gustaban los dinosaurios harto, tenía un montón de figuras, llenaba los álbumes del tema y todo ese tipo de cosas, incluso recuerdo que para un cumpleaños uno de mis tíos me regaló un libro, uno naturalmente pensaría que es un buen regalo, regalarle un libro sobre dinosaurios a una persona que le gustan los dinosaurios, de hecho lo es, pero tengo que precisar que lo que me regaló era un libro de paleontología sumamente técnico, un manual más bien, y junto a eso, el libro en cuestión estaba en inglés.¿Qué hace que un hombre aparentemente criterioso le regale a un niño de diez años casi que una tesis encuadernada de paleontología en otro idioma? A veces las cosas son así en la vida, tienen sentido aparente, pero uno fija la mirada y se da cuenta que no, que está montado, superpuesto o qué sé yo, como el huemul del escudo en la pileta de la plaza de armas de Concepción o el número cuatro del reloj de la Plaza Prat en Iquique.
4.- ¿Pie pequeño o Piecito? A mí me gusta más Piecito, creo que porque mi abuela me decía Encito cuando era niño, supongo que es una cuestión de proyección. De lo que iba el estado de Boris es que uno le va encontrando más y más sentido a la película, porque quién puede demostrar de manera fehaciente que los dinosaurios no hablaban, es como cuando se discute cuál era la forma correcta en que se pronunciaba o entonaba en latín antiguo tal palabra, quién tiene la razón si no habían oyentes que lo registraran, si todo lo que conocemos está de alguna manera reconstruido. Miren, yo no soy ningún experto, me regalaron un libro de paleontología cuando tenía diez años, pero no lo pude leer porque estaba en inglés y en un lenguaje científico oscuro, pero vi harto los dibujos, los veía todo el tiempo, las ilustraciones anatómicas y las estadísticas, así que sé que los dinosaurios estuvieron harto tiempo en la tierra, además como individuos seguramente tenían vidas largas, por lo tanto hubo mucho tiempo para aprender o inventar idiomas, no sé, igual soy un entusiasta de los dinosaurios como dije antes.
5.- Hace unas semanas atrás terminé de leer una antología de escritores de ciencia ficción rusa y me quedé pensando largo y tendido, a veces pasa que el universo congrega cuestiones para que uno se paralice. La cosa es que me gustó harto un autor en particular de la antología, varios en realidad, pero éste un poco más, se llama Aleksandr A. Bogdánov, tiene un cuento que se titula La fiesta de la inmortalidad que me gustó harto, el tipo estaba obsesionado con el tema de la vida eterna y yo en este momento de mi vida igual, así que me bajé Estrella Roja en pdf, un libro bien famoso de él, el más emblemático de su producción artística probablemente, leyendo de su vida me enteré de que se murió en circunstancias extrañísimas, en una transfusión de sangre, el tipo creía que eso podía prolongar las bajas expectativas de la vida humana, realizar regulares transfusiones de sangre, además de escritor era científico, la cuestión es que hasta el día de hoy hay duda de si fue un suicidio o un error estúpido o azar lo que lo mató. Leyendo su novela me topé en una parte en que la gente de marte le explica a Leonid (el protagonista) que los habitantes de allá (los marcianos) vive mucho tiempo, tanto como los dinosaurios, lo que sumado a las afirmaciones anteriores, da para pensar que los dinosaurios además de poder hablar un idioma, con el tiempo que tenían pudieron disfrutar de los frutos de una sociedad comunista. Insisto en que soy un entusiasta.
6.- Estuve viendo documentales sobre Corea del Norte y todo el asunto. Yo soy bien entusiasta de las teorías conspirativas, le hago el aguante a todas, me gusta abiertamente el género -a este altura ya es un género en sí mismo-. En general la conspiranoia es bien fructífera, o sea, puede que potencie cierto nivel de idiotez, como lo de las vacunas, pero normalmente se da un dialogo que me parece interesante, porque es siempre bueno dudar de las pulidas respuestas que te dan y es siempre agradable ver incendiarse los lugares comunes de lo humanos que creen en la armonía, el equilibrio, la belleza de la naturaleza y todo ese montón de mierda. Siento que todo el reflorecimiento de teorías conspirativas es genial, básicamente porque es una discusión entre pares absolutos, una de las bases de toda conspiración es que desconocemos datos, que la verdad dada, la oficial, es fragmentaria o es derechamente falsa, así que en estructura dos personas hablando de una conspiración son dos personas hablando de algo que desconocen, es como ponerse a discutir sobre el significado del manuscrito de Voynich, es una conversación cuántica por así decirlo. Cuando veo esos documentales de gente de occidente visitando Norcorea, intentando montar a la fuerza una conspiración, que los edificios son de papel maché y la gente está robotizada, me parece tan estúpido, es evidente que ambas partes quieren ocultar algo: occidente quiere por todos los medios decir que el socialismo no es posible, que no va resultar, pero no, es completamente posible, los norcoreanos quieren levantar el velo de eso, sólo que nos ocultan una parte, que vivir en una sociedad socialista es medio aburrido, en todos los registros audiovisuales la gente me parece más en estado de tedio que de terror. Es claro que el capitalismo es horrible, pero parece que es más entretenido, la miseria del hombre existe por una cuestión lúdica, esa es la conspiración definitiva.
7.- Estaba en el terminal de buses de Rancagua y no tenía un libro para leer en el transcurso de mi viaje, así que se me ocurrió comprar una revista con crucigramas, para mi sorpresa no encontré ninguna, yo tenía la idea de que eran comunes, mi abuela tiene -lo que me genera la inquietud de dónde los compra-, busqué un rato y no pillé ni una, en su lugar estaban las mismas revistas con portadas de paint que yo recordaba, pero en vez de crucigramas eran sopas de letras. No sé, esto es un salto al vacío, pero es demostrativo de que nuestra sociedad está en derecha decadencia espiritual y mental, que la hegemonía del entretenimiento para la tercera edad lo tengan las sopas de letras y no los crucigramas, algo está resultando mal, quizá sea una corazonada, una cuestión instintiva, pero creo que vamos cuesta abajo, en el derrotero de la desintegración. Al final, es un poco como lo que dice Charly: los amigos del barrio pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer.
2.- Fui al cine a ver Mother! a una de esas salas ultra acondicionadas y cómodas, no había ido nunca y me pareció agradable la experiencia, algo supuestamente divertido que no sé si volveré a hacer, parafraseando a Foster Wallace. Uno podría perfectamente quedarse dormido ahí, es cómodo, pero sentí que el ambiente igual es reducido, como que la atmósfera del lugar genera una especie de intimidad que es bien agradable, pero que uno tiene que compartir con gente que no conoce, lo que de alguna manera lo hace raro, lo digo porque cuando terminó la película le pregunté a la Milu qué le había parecido y no alcanzó a contestarme cuando una tipa desde atrás espetó un audible y molesto: Una mierda esta guea, cuando vengo al cine quiero pasarla bien po, Andrés.
3.- Leí un estado de Boris que me hizo mucho sentido acerca de Pie pequeño en busca del valle encantado, cuando era niño me gustaban los dinosaurios harto, tenía un montón de figuras, llenaba los álbumes del tema y todo ese tipo de cosas, incluso recuerdo que para un cumpleaños uno de mis tíos me regaló un libro, uno naturalmente pensaría que es un buen regalo, regalarle un libro sobre dinosaurios a una persona que le gustan los dinosaurios, de hecho lo es, pero tengo que precisar que lo que me regaló era un libro de paleontología sumamente técnico, un manual más bien, y junto a eso, el libro en cuestión estaba en inglés.¿Qué hace que un hombre aparentemente criterioso le regale a un niño de diez años casi que una tesis encuadernada de paleontología en otro idioma? A veces las cosas son así en la vida, tienen sentido aparente, pero uno fija la mirada y se da cuenta que no, que está montado, superpuesto o qué sé yo, como el huemul del escudo en la pileta de la plaza de armas de Concepción o el número cuatro del reloj de la Plaza Prat en Iquique.
4.- ¿Pie pequeño o Piecito? A mí me gusta más Piecito, creo que porque mi abuela me decía Encito cuando era niño, supongo que es una cuestión de proyección. De lo que iba el estado de Boris es que uno le va encontrando más y más sentido a la película, porque quién puede demostrar de manera fehaciente que los dinosaurios no hablaban, es como cuando se discute cuál era la forma correcta en que se pronunciaba o entonaba en latín antiguo tal palabra, quién tiene la razón si no habían oyentes que lo registraran, si todo lo que conocemos está de alguna manera reconstruido. Miren, yo no soy ningún experto, me regalaron un libro de paleontología cuando tenía diez años, pero no lo pude leer porque estaba en inglés y en un lenguaje científico oscuro, pero vi harto los dibujos, los veía todo el tiempo, las ilustraciones anatómicas y las estadísticas, así que sé que los dinosaurios estuvieron harto tiempo en la tierra, además como individuos seguramente tenían vidas largas, por lo tanto hubo mucho tiempo para aprender o inventar idiomas, no sé, igual soy un entusiasta de los dinosaurios como dije antes.
5.- Hace unas semanas atrás terminé de leer una antología de escritores de ciencia ficción rusa y me quedé pensando largo y tendido, a veces pasa que el universo congrega cuestiones para que uno se paralice. La cosa es que me gustó harto un autor en particular de la antología, varios en realidad, pero éste un poco más, se llama Aleksandr A. Bogdánov, tiene un cuento que se titula La fiesta de la inmortalidad que me gustó harto, el tipo estaba obsesionado con el tema de la vida eterna y yo en este momento de mi vida igual, así que me bajé Estrella Roja en pdf, un libro bien famoso de él, el más emblemático de su producción artística probablemente, leyendo de su vida me enteré de que se murió en circunstancias extrañísimas, en una transfusión de sangre, el tipo creía que eso podía prolongar las bajas expectativas de la vida humana, realizar regulares transfusiones de sangre, además de escritor era científico, la cuestión es que hasta el día de hoy hay duda de si fue un suicidio o un error estúpido o azar lo que lo mató. Leyendo su novela me topé en una parte en que la gente de marte le explica a Leonid (el protagonista) que los habitantes de allá (los marcianos) vive mucho tiempo, tanto como los dinosaurios, lo que sumado a las afirmaciones anteriores, da para pensar que los dinosaurios además de poder hablar un idioma, con el tiempo que tenían pudieron disfrutar de los frutos de una sociedad comunista. Insisto en que soy un entusiasta.
6.- Estuve viendo documentales sobre Corea del Norte y todo el asunto. Yo soy bien entusiasta de las teorías conspirativas, le hago el aguante a todas, me gusta abiertamente el género -a este altura ya es un género en sí mismo-. En general la conspiranoia es bien fructífera, o sea, puede que potencie cierto nivel de idiotez, como lo de las vacunas, pero normalmente se da un dialogo que me parece interesante, porque es siempre bueno dudar de las pulidas respuestas que te dan y es siempre agradable ver incendiarse los lugares comunes de lo humanos que creen en la armonía, el equilibrio, la belleza de la naturaleza y todo ese montón de mierda. Siento que todo el reflorecimiento de teorías conspirativas es genial, básicamente porque es una discusión entre pares absolutos, una de las bases de toda conspiración es que desconocemos datos, que la verdad dada, la oficial, es fragmentaria o es derechamente falsa, así que en estructura dos personas hablando de una conspiración son dos personas hablando de algo que desconocen, es como ponerse a discutir sobre el significado del manuscrito de Voynich, es una conversación cuántica por así decirlo. Cuando veo esos documentales de gente de occidente visitando Norcorea, intentando montar a la fuerza una conspiración, que los edificios son de papel maché y la gente está robotizada, me parece tan estúpido, es evidente que ambas partes quieren ocultar algo: occidente quiere por todos los medios decir que el socialismo no es posible, que no va resultar, pero no, es completamente posible, los norcoreanos quieren levantar el velo de eso, sólo que nos ocultan una parte, que vivir en una sociedad socialista es medio aburrido, en todos los registros audiovisuales la gente me parece más en estado de tedio que de terror. Es claro que el capitalismo es horrible, pero parece que es más entretenido, la miseria del hombre existe por una cuestión lúdica, esa es la conspiración definitiva.
7.- Estaba en el terminal de buses de Rancagua y no tenía un libro para leer en el transcurso de mi viaje, así que se me ocurrió comprar una revista con crucigramas, para mi sorpresa no encontré ninguna, yo tenía la idea de que eran comunes, mi abuela tiene -lo que me genera la inquietud de dónde los compra-, busqué un rato y no pillé ni una, en su lugar estaban las mismas revistas con portadas de paint que yo recordaba, pero en vez de crucigramas eran sopas de letras. No sé, esto es un salto al vacío, pero es demostrativo de que nuestra sociedad está en derecha decadencia espiritual y mental, que la hegemonía del entretenimiento para la tercera edad lo tengan las sopas de letras y no los crucigramas, algo está resultando mal, quizá sea una corazonada, una cuestión instintiva, pero creo que vamos cuesta abajo, en el derrotero de la desintegración. Al final, es un poco como lo que dice Charly: los amigos del barrio pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer.
domingo, 24 de septiembre de 2017
67 (Una pregunta larga).
¿Si uno es vampiro o un fantasma, inmortal en definitiva, qué ocurre con la percepción del tiempo, cómo se suceden los hechos, los fenómenos y las imágenes, me refiero a que si uno vería las cosas como una película surrealista de los años 30, sólo fotogramas superpuestos con aparente sentido, o uno nunca sufre una dislocación de la parte sensible cuando se vuelve inmortal. En el último caso, entonces qué hace la memoria, porque el cerebro todo lo registra así que va haber tramos largos de silencio o recuerdos basura o el vació y el aburrimiento es el costo de la eternidad, es acaso eso lo del bosque inexpugnable de que hablaba Linh en el Invernadero y se nos vidria la existencia de tanto vivir como los vampiros de Only lovers left alive o podemos inconscientemente calificar la cadena de sucesos en forma ininterrumpida como en A ghost story y vivir una tras de otra la vida propia y ajena o sencillamente todo es una misma imagen como cuando hacen esos estudios lingüísticos de la Torá y dicen que las 33 menciones de Dios siempre están en presente simple porque el principio y el fin están pasando simultáneamente?
domingo, 17 de septiembre de 2017
Retruécanos.
1.- Deben existir un número
infinito de teorías sobre cuál es la más primordial, común, primigenia e irreductible
figura literaria (están los estudios de Dijk, los de Barthes, las
clasificaciones de Gennete y el tratado Todorov). Yo tengo una hipótesis
personal que algún día borracho podría explicar largamente, pero sobrio, como
estoy ahora, carezco de elocuencia suficiente, tampoco tengo las ideas tan
ordenadas en la cabeza de todas maneras. En palabras sencillas, creo que las figuras
retóricas más básicas son la metáfora y el retruécano, Nabokov es su curso de
literatura europea o rusa -no recuerdo bien y no estoy en mi casa para corroborarlo- agrega una más, que si no me equivoco es el oxímoron. La gente
tiende designar como metáfora todo lo que no entiende, cualquier figuración, una
vez por tuiter, creo que era apropósito de Babadook, alguien dijo que el monstruo
era una metáfora más compleja y profunda que el típico ser sobrenatural de películas
de terror, pero en verdad la criatura en cuestión funcionan por medio de ciertas
complejidades y entramado narrativo mayor, así que Babadook y la dinámica de la
madre soltera/viuda con su hijo, lo hijadeputa de la personalidad del niño y en
general todo lo que vemos actúa al nivel de alegoría, no como una metáfora, siendo
precisos. Igual no me gusta esa película, encuentro que la alegoría es medio anacrónica
y cierta crítica ha querido darle más hondura y significado del que
verdaderamente posee. A lo que voy es que la metáfora actúa por medio del
traspaso de significado de un elemento a otro, así que es la figura semántica
por antonomasia, es la más sencilla de todas; por su parte, el retruécano funciona
por medio de la redistribución sintáctica de los factores, es la figura de
dicción más elemental y en lo personal creo que la vida está llena de conmutaciones y
mal entendidos de ese tipo.
2.- Un día estaba haciendo zapping
y me pillé con un documental de Rosita Serrano, es medianamente conocida su
historia y vínculo con el régimen nazi. Me quedó dando vueltas ella, no
sabía lo mal que había terminado su vida, no sabía que había muerto casi en la
indigencia ni que no se llamaba así, que ese era un nombre artístico, después
de todo, podría haber sido pariente de Miguel Serrano (reconocido nazista esotérico
chileno y flaner). Me puse a pensar y se me vino a la cabeza Sixto Rodríguez, si uno
proyectara un paralelo de la vida de ambos terminaría haciendo un retruécano, si
uno lo piensa se va dar cuenta de que son muy parecidas sus vidas, sólo que los
elementos que las constituyen están distribuidos de manera diferente, así que
el resultado es absolutamente distinto. Rosita tuvo la fama y la gloria en
vida, por lo menos en buena parte de ella, claro que a costo de tranzar y hacer
buenas migas con los oligarcas nazis, la regalona de Goebbels en plena segunda
guerra mundial, después su carrera fue paulatinamente decayendo y la fortuna que
amasó fue confiscada por los mismos fascistas alemanes, el final de su existencia
es el resultado del ostracismo, con el tiempo terminó siendo totalmente rechazada,
primero por nazi, luego por pinochetista, hasta que terminó muriendo como un
perro, pudriéndose de infamia. En cambio, a Rodriguez se le vetó el
reconocimiento, en Searching for Sugar Man vemos que vivió en el anonimato, fue el más humilde de los albañiles de
Detroit, aunque Kris Kristofferson, Bob Dylan o Dave van Ronk lo vieran como uno de los mejores cantautores su época, además los esbozos de gloria que
tuvo en los años setenta fueron expropiados por las disqueras, recién
en el 98 vio réditos de su talento, pero Rodriguez es poeta y como todo poeta
nunca le tomó mucho asunto al triunfo ni a la fortuna, con el dinero que ganó
en los conciertos que hizo en Sudáfrica arregló las techumbres de sus
vecino, él aun vive en la misma casa y barrio que en los años ochentas y continua trabajando de alarife, Rodríguez sigue vivo y es un ser humano admirable, su obra
cual concha de ostra se abrió al vulgo para deslumbrarlos con sus versos nacarados.
3.- Siempre me ha llamado la
atención la gratitud cristiana, en un momento de mi vida me obligaron a hacer
la primera comunión, en parte por presiones de mi abuela materna, en parte para
sacarme de mi pieza, aunque en realidad no fui más que un par de veces a
catequesis, hasta que mi hermosa madre observó mi desgano y me relevó de la
obligación de asistir, así que nunca obtuve el sacramento, por lo menos no
estoy en los registro de la diócesis de Iquique. Igual las veces que he
asistido a misa recibo la hostia, siento que me la merezco más que hartos de los asistentes,
además soy musulmán que es como la superación del cristianismo de alguna manera.
Cuando fui a catecismo había una pareja de beatos intentando enseñar cosas que
me transformarían en un mejor cristiano, pero era pura mierda inútil, no
hablaron nada acerca de la naturaleza trinitaria del Dios católico ni sobre la forma
en que actúa la Gracia Divina en la salvación del individuo ni su comunicación
con los dogmas del libre albedrío. En fin, lo único que me quedó grabado fue lo
que dijo el tipo de que había que rezar y agradecer todos los putos días de la
vida, agradecer antes de comer y después, agradecer en la noche y en el día,
una actitud de incansable gratitud. Yo pensaba sobre lo que tenía que agradecer
y en verdad no se me ocurría demasiado, al final la vida es más un castigo que cualquier
otra cosa y agradecer la comida se torna vacío, la cosa es que el tipo decía
que había que agradecer porque Dios podía quitar sus dones de ti y la fortuna
se te terminaba, se me iba a acabar la papita, la rueda giraba y uno iba
a quedar de cabeza, entonces si olvidabas agradecer antes de acostarse al
otro día te podían despedir de tu trabajo o tu esposa te abandonaba por un motoquero o a tu hijo le daba leucemia. Me dejó un poco neurótico el mensaje
del hueón ese, que por alguna crueldad del destino se llamaba Enzo igual que yo.
Recé durante meses agradeciendo cada puta cosa que tenía, me quedó impregnada
la idea de que si pasaba por alto un rezo despertaría en la indigencia o
viviendo en una toma o nunca más me iba a funcionar el Nintendo 64. Al día de hoy
no rezo mucho, por lo menos no en los términos que la iglesia católica querría,
pero siempre pienso en eso de dormir y despertarse siendo otro, siendo una
persona totalmente distinta, una médico en Corea del Norte, un ingeniero
en Panamá o un niñita en Siria, incluso levantarse siendo un animal de pastoreo
o una tetera, la vida sería una metáfora en sí misma, el mecanismo es el mismo si uno
lo piensa detenidamente, incluso a veces la gente espeta frases como: gritó
como un chancho, está borracho como cuba, él es un viejo zorro, tiene letra de
médico, habla igual que político. Lamentablemente, el universo nunca se hace cargo de nuestras palabras, nunca nos da esa oportunidad.
viernes, 15 de septiembre de 2017
Titanomaquias.
¡Pastores del campo, triste oprobio, vientres tan sólo! Sabemos decir
muchas mentiras con apariencia de verdades; y sabemos, cuando queremos,
proclamar la verdad.
Hesíodo.
Hace tiempo ya que vi la última
temporada de los titanes (Shingeki no kyojin, no los Titanes del ring), esa
serie hace que brote en mí el mismo sentimiento siempre, es todas las veces
igual, posiblemente sea una especie de neurosis o alguna clase de impotencia.
Vi el último capítulo y me quedé pensado callado sin concluir nada, así que
revisé el episodio de nuevo y los anteriores a ese intentando hallar algo, buscando
un detalle que no alcancé a percibir la primera vez, pero seguí igual de
absorto y ansioso que antes. No sé si se alcanza a transmitir mi angustia, pero
es real, me da la impresión de que no puedo absorber las figuras, le he dado
vuelta al asunto de los gigantes, hasta volví a leer la Teogonía en un intento desesperado por comprender mejor el mensaje,
pero no logro traducirlo. Caminé transido por la Plaza Condell intentando
descifrar lo que me querían decir los gigantes, no estoy seguro si serán los
nefilim del Antiguo Testamento o los titanes de Hesíodo, podrían tener conexión
con la figura del Golem cabalístico o con la tradición aragonesa de quemar muñecos
gigantes de papel. En un principio me vi tentado por una explicación psicoanalítica
del asunto, como el protagonista se puede trasformar en titán, entonces es
fácil suponer que los gigantes son el ello
y Eren, Mikasa y Armin representan el yo*,
pero no se completa la alegoría porque la historia tiene una extensión narrativa
que supera esta dinámica, además el aparato psíquico, que aunque se encuentra en
conflicto y tensión constante, intenta a toda costa sobrevivir, las contracción
y el trauma existen como herramientas para la subsistencia del ser, de la mente humana. Dicen que la explicación más sencilla
siempre es la correcta, pero la ley de parsimonia termina siendo una afirmación
capciosa en este tipo de cuestiones.
La literatura humana está plagada
de colosos, desde el poema de Gilgamesh
a Gargantúa y Pentacruel, pasando por
Jack y las habichuelas mágicas a la Odisea, así que hay bastante de donde
escoger, de todas maneras la mayoría de los filólogos postulan que esta figura
mitológica se ve enfrentada de alguna manera u otra al hombre, así que Polifemo
o Paul Bunyan terminan expresando lo mismo, el inmemorial tropo trágico del
hombre contra la naturaleza. La literatura como toda ciencia tiene por ulterior
objetivo la búsqueda de la verdad, pero a la vez como toda disciplina artística
provee un medio de expresión y autoproclamación, lo que nos lleva a concluir
que lo que pretende la literatura es generar un andamiaje que permita sostener
una verdad autosuficiente, lo que no es más que una mentira elevada a la categoría
de verdad, traspasar la verdad y experiencia subjetiva a un campo de aplicación
generalizado. En algún momento de la segunda temporada aparece un tipo que es
policía militar y conoce a los tres protagonistas desde que eran niños, el
sujeto le dice a Armin y Mikasa que su relación ha sido siempre igual, que
están en constante batalla contra los patanes de turno, a lo que Armin responde
que eso es parcialmente cierto porque los titanes no son los matones del barrio
a los que se tenían que enfrentar en su infancia. También es Armin el que
concluye en el bosque que para ganar son necesarios sacrificios, le dice a Erin
antes de enfrentar a Annie que la victoria conlleva renunciar a ciertas cosas,
en este particular caso, el triunfo está determinado por la capacidad de
deshumanizarse -al fin de cuentas los titanes no son humanos, así que es fácil
desembarazarse de la empatía-. Lo cierto es que los matones y los titanes son
lo mismo, de hecho la etimología de la palabra titán deriva del verbo griego
que equivaldría en español a “abusar”, así que titanes significaría
literalmente “los que abusan”, lo que es cierto es el núcleo del mensaje: para
matar al enemigo es necesario abandonar tu humanidad, es indispensable transformar
al enemigo, maquillar al humano de monstruo. Los titanes son humanos**, tan
humanos como tú y yo, pero es necesario precarizar su humanidad, es más
sencillo conciliar el sueño pensando que le cortamos la cabeza a un dragón,
aunque al final del día y ante la luz del sol el gigante se desinfle y nos demos
cuenta inevitablemente que son nuestros iguales.
¿De qué van los titanes? El tema
principal de la serie es la antropofagia, somos una raza caníbal y genocida, en
el calostro materno viene incluida la masacre, nos comimos a los neandertales y
ante cualquier sutil diferencia colocamos figuras de origami sobre el otro,
porque es más fácil dispararle a un tigre de papel que a un niño. La metáfora y
la alegoría son necesarias sino corremos el riesgo de terminar como Lady
Macbeth y vernos plagados de sangre que no podemos limpiar o condenarnos al
insomnio como en El Maquinista. Por
suerte a mí lo único que me quita el sueño es el amor, sabemos que la ley que rige
a los monos es la de la violación, que es el trauma ontogénico del humano. El agape,
storge, filia y eros nacen de la misma diosa, el nacimiento de Afrodita es
precedido de la castración de Urano, es evidente que no podemos extirpar la
violencia ni la sangre de los hombres, pero sí podemos emascular la patanería y
el abuso, podemos librar esa última titanomaquia.
* El Superyó me imagino que serían las tropas de reconocimiento.
** Ahora además sabemos que los titanes de la serie en verdad son humanos, lo que contribuye convenientemente al punto que trato de señalar.
martes, 22 de agosto de 2017
Que no destrocen tu vida.
Nunca he escrito un poema que me llene ciento porciento. Llevo
años escribiendo, poemas y prosa, y nunca doy con la vibración definitiva, la
imagen perfecta o la evocación sinestésica total. Aunque ahora que hago
memoria, una vez sí, una noche tibia cuando vivía cerca de Albano escribí el
poema perfecto, cuando lo terminé me sentí lleno como nunca, recuerdo incluso
que fui a comprar una cerveza para celebrar mi creación, para felicitarme a mí
mismo, y me la tomé solo. El poema hablaba de una bandada de gaviotas, también
hablaba acerca de la muerte, pero como todo gran poema totalizador hablaba
esencialmente del amor y la cotidianidad. De cualquier forma, ese bello poema
lo escribí en una computadora que al poco tiempo me robaron por un descuido
estúpido, así que perdí el poema para siempre. En el computador estaba el respaldo
de una revista de literatura que estábamos editando con unos amigos, había
igual otro montón de poemas y textos, además del grueso de mis apuntes de
Derecho, pero en verdad nada me dolió tanto como ese poema en particular. Esto me
trae a la mente cuando en París era una
fiesta la esposa de Hemingway le pierde la maleta con sus borradores y el
escritor cuenta que estaba súper triste y deprimido, pero que empezó rehacer lo
que había escrito hasta donde le alcanzaba la memoria y el corazón. Yo lo
intenté igual, lo he hecho varias veces, pero nunca con los resultados
deseados. Algunos pensaran que la lección de todo esto es que no existe el
poema perfecto, que quizá estoy idealizando, o que la poesía en una ciencia en
construcción infinita y que mi falta de humildad fue castigada, pero no, nada
más alejado de eso, la única reflexión posible es que todo lo bello y perfecto,
todo lo hermoso y sublime van a tratar de arrebatártelo, tu amor, tus
recuerdos, tu poema sobre las gaviotas y la muerte, absolutamente todo, porque
todo aquel que no es capaz de generar belleza está a la caza de la que crea el
resto. Muerte a los carroñeros del arte, muerte a los perros de presa de la
sensibilidad y la belleza.
lunes, 14 de agosto de 2017
Preferiría no hacerlo.
Estoy mirando fijo una hoja en blanco, aunque realmente no
sea una hoja, es la pantalla de mi computadora y tengo abierto Word, pero estoy
mirando fijo el fondo albo que me proporciona el programa, juego a escribir
algunas líneas, escribo y borro, borro y escribo, me la llevo haciendo eso un
buen rato sin redactar en verdad nada. Por suerte a la mitad de mi performance
de Sísifo llega Rigoberto con droga, tomamos té y fumamos y se me pasa el día
en eso, pero eventualmente Rigoberto se va y quedo de nuevo con la pantalla iluminándome
la cara y vuelvo a pisar sobre mis huellas, continúo sin avanzar un línea y mis
tecleos se vuelven más erráticos debido al consumo previo de drogas. No se me
ocurre nada, me digo a mí mismo, de qué chucha voy a escribir. Así que por un
segundo se cruza cual relámpago la idea de que tengo que conseguir trabajo
de nuevo, el ocio me está matando, hay días que veo hasta cuatro películas, no
llevo ni un mes de vuelta en Concepción y el exceso de tiempo me tiene ahogado,
pero luego, al igual que en la naturaleza, llega el trueno, el sonido de mi
propia voz diciéndome que debo trabajar me abre los ojos. Qué mierda estoy
pensando, qué clase de basura flota en mi mente que crea la necesidad
artificial de tener que trabajar, antes de irme a Iquique por un mes renuncié a
la pega que tenía acá, me acuerdo que cuando estaba en el umbral me dije a mí mismo algo así como que jamás iba a volver a pisar ese basurero lleno de
ingenieros sobreactuados y compañeros de labor insufribles, me hubiera
encantado envenenar a toda esa manga de patanes, pero me contuve, no lo hice,
sencillamente me fui. En fin, me llama la atención ese mito generalizado que se
tiene, está de alguna manera inserto en el sentido común de todos, de que el
ocio genera aburrimiento, que sin tareas la gente se vuelve loca, obvio que
debe estar ligado al pragmático culto al trabajo y más todavía al rechazo al
ocio que el capital ha sembrado en todos sus siervos, pero lo que más me
espanta es el poco horror que genera esto, imagínense que es tan evidente lo
poco dignificante de la dedicación empecinada al trabajo que un trabajador
después de trabajar como perro durante años no recibe una pensión decente al momento
de retirase, a ese nivel está vedado el ocio en nuestras vidas, lo extirparon
de cuajo, la único opción posible al trabajo es la muerte. Los griegos eran
súper alérgicos al trabajo, de hecho era hasta mal mirado dedicarse mucho a los
negocios, Platón en la República sanciona con pena de cárcel la actividad
comercial, que la iglesia católica igualmente condenó hasta entrada la edad
media. Como dijo Álvaro Campos por ahí, las bases de la cultura en el psicoanálisis
son el eros y ananké, el amor y la necesidad, el trabajo es una cuestión que
existe sólo en proporción a la necesidad humana que lo requiera y por lo mismo
es tan repudiable trabaja demás. Creo ser un hombre más afín con las
actividades metafísicas, en todas las dimensiones y connotaciones de la
palabra, así que a veces soy reticente hasta para escribir, sólo anoto cosas
sueltas y leo o veo muchas películas o sencillamente no hago nada, pongo música
y miro un buen rato el techo, si hay buen tiempo quizá salgo a caminar, pero
esencialmente no hago mucho y les juro que no me aburro, algunos momentos creo
estar aburrido, pero lavo la loza u ordeno mis libros y se me pasa. Me siento
muy ese Henry Miller que describe Anais Nin en sus diarios, un tipo muy
ordenado, muy limpio, muy dedicado a las labores más improductivas y
despreciadas por la sociedad, eso a su vez me trae a la cabeza Bartleby, me siento muy él y prefiero no
hacer nada, boicotear el sistema desde mi pieza, lo que a su vez me recuerda ese
cuento de Kafka, Un artista del hambre,
del tipo que su show en el circo era no comer, no hacer nada, congrego con
todas esas figuras, estoy tratando de buscar la trascendentalidad de Emerson,
me siento una especie de Boecio moderno o posmoderno, busco la verdad de Milton
en la inactividad, de hecho llamo a todos sin sorna alguna a detenerse, a
quedarse en sus casas y regodearse en la absoluta libertad a que nos somete el
tiempo.
Una contribución a la crítica del planeta de los simios.
1.- Respecto a las películas antiguas que van del 68 al 73, siendo bondadoso creo
que pueden rescatarse las dos primeras. Personalmente me gusta más la segunda
que la primera, supongo que por lo de la gente mutante/radioactiva, el cumísima
efecto de las máscaras/caras de los humanos, el culto a la ojiva nuclear y el
absurdo general del argumento, se nota la precaria cohesión de todo, pero por
alguna desconocida razón toca la tecla. Las restantes tres van haciéndose más y
más infumables progresivamente, la última es casi como morir en vida verla. Quería mencionar que siempre encontré que la primera película tiene
espacios en que argumentalmente se asemeja mucho a un corto de Disney del perro
Pluto, se llama Pluto's judgement day el
cortometraje en cuestión y trata de que el perro después de matonear gatos se
queda dormido y tiene una pesadilla en que es juzgado por gatos, como un
apocalipsis en que los gatos son los santos y los santores, me acuerdo que en
el Planeta de los simios, la primera, a Taylor lo someten a un juicio donde no lo dejan hablar y varias veces repite lo de estar en un sueño,
durante todo el proceso lanza bravatas y aduce estar soñando, niega la realidad
a la que se le somete, eso es muy Segismundo. Probablemente el tópico sea "a tus enemigos les tocará juzgarte" y muy probablemente sea más antiguo incluso que la animación, ahora que lo pienso Fuenteovejuna y La vida es sueño
tienen harto de eso, en verdad la temática debe estar abordándose desde tiempo inmemoriales, suena deuteronómico de hecho, pero la cuestión es que hogaño es totalmente vigente.
2.- En lo personal, la
nueva saga me gusta más, además se pone mejor sucesivamente. Hay varias
cosas que me gustan, una es la escena cuando Cesar luego del
alzamiento de Koba (en Dawn of the planet of the apes) vuelve a su antigua casa, donde vivía con James Franco, y
toma una videograbadora y ve imágenes de él con su antiguo amo o padre o la denominación que sea más adecuada, luego aparece su hijo y le pregunta dónde es eso o cuándo, no recuerdo bien la formulación exacta, pero le responde que era su hogar. Ahora, por qué me gusta, quizá porque me agrada la idea de que la infancia sea a final de cuentas nuestro hogar verdadero, nuestra única patria real es la infancia. De la última me gustó un poco todo, lo de Cesar/Moisés, lo de la niña Nova con Maurice y el mono con chaqueta que me recordó a Carlitos Zambrano.
3.- Como
es de público conocimiento yo soy bolchevique, recalcitrantemente bolchevique,
tan militante y comprometido con la poesía soviética que mi libro favorito del
ramo es el ¿Qué hacer? de Lenin. Ahora,
qué tiene que ver esta afirmación con el Planeta
de los simios. Pues bien, lo que pasa es que si observamos el conflicto que
se desarrolla en la segunda película (Dawn of the planet of the apes) volveremos
a una pregunta que se ha planteado durante largo tiempo por los sectores
revolucionarios -y reaccionarios también, por qué no incluirlos-: ¿es posible
la coexistencia simio-hombre? ¿Es acaso un estado elegible y deseable en
nuestro camino a la emancipación? Y aquí mi respuesta es ¡no!, el mismo “no” fundante.
No es posible bajo ninguna circunstancia la coexistencia pacífica entre bloques
tan antagónicos y cualquier visión que pretenda revindicar dicha política no es
más que revisionismo barato, respaldado por una intelectualidad timorata y una debilidad
de convicción profunda. Algunos en su momento pregonaron por la
desestalinización, yo por el contrario llamo a la lucha, al conflicto y a la más
radical kobatización del estado.
4.- Igualmente,
es de manejo público que a mí no me gustan los primates. Ninguno en ninguna
forma, todos me parecen insufribles y estúpidos, todos sin ninguna excepción, eso
incluye simios, mandriles, orangutanes, monos, camonos, gorilas, chimpancés y bonobos.
Todos son criaturas sucias e insulsas para mí. Los simios me generan una sensación
terrible, un asco profundo, como esa sensación que da cuando uno ve esas love
dolls japonesas o las muñecas de Hans Bellmer, ya saben, lo del valle inquietante
y todo eso. Su natural y evidente similitud a los humanos me parece atroz, además
que los monos han servido para la proliferación de ideas terribles, como por
ejemplo eso de que somos parientes de ellos, primos o qué sé yo, y que estamos
vinculados indisolublemente a su naturaleza y a la naturaleza misma inclusive.
Horroroso, en la historia del hombre la naturaleza siempre ha sido una enemiga, por suerte pudimos salir de la ciénaga de la idiotez y la crueldad de la intemperie, si hay que ver a los monos de alguna forma es como un sello, como
el registro indeleble de que nunca jamás hay que volver, ojalá en el
futuro vivir como los Supersónicos, lo más lejano posible de las inclemencias e inmisericordias del clima o el medioambiente, ojalá vivir en el espacio y que la tierra sea un yermo, un paisaje anecúmene, volver a lo de terra australis incognita.
5.- Siempre me ha llamado la atención la norma fundamental e inviolable de los simios, lo de simio no mata a simio. Cuando veo las películas, nuevas o viejas, siempre me salta en la cara la máxima y me produce extrañeza. Lo que intento decir es que cuando la escucho me suena como algo súper ajeno, pero en verdad los humanos tenemos la misma regla, es el quinto mandamiento. Bataille dice que lo de no matar es una norma propia de la primera civilidad humana y que está asociada al rechazo del hombre a la sangre, por eso el rechazo a la menstruación también, siempre le he encontrado sentido a eso, las palabras del escritor digo, su explicación me trae a la cabeza esa frase que le dice Dios a Caín cuando mata a su hermano, no tengo una biblia a mano pero dice algo así: ¿qué haz hecho? siento la sangre de Abel clamándome desde suelo. En fin, hablaba de lo de ape no kill ape y cuando uno lo escucha pronunciar suena lejano, como algo que nos faltara a los humanos convenir e interiorizar, pero ya existe, entonces me acuerdo igual de esa escena cuando los gorilas van a la zona prohibida, donde están los humanos, y proyectan esas imágenes de monos crucificados y en llamas, sufriendo caleta, y el orangután les dice a los soldados que les disparen, que terminen con su dolor y el general lo detiene y dice que no, que un simios jamás va a matar a otro simio. Eso da para preguntarse lo absoluto del valor de la vida o sobre la preservación de la especia, pero a mí todo me parece tibio, todo me deja inconforme, los humanos nos autoimpusimos la regla de no matarnos, pero nos infringimos daño y nos torturamos hasta perder el sentido, siempre cuidadosos de no sobrepasar el borde ¿por qué le tenemos tanto miedo a apretar el gatillo?
lunes, 31 de julio de 2017
66 (el suéter).
Nunca hablamos de las cosas.
Perdón,
yo nunca hablo de las cosas
sólo de sus bordes
de los contornos
pero jamás de las cosas mismas.
Por ejemplo,
constantemente,
de manera recurrente,
a mi mente viene un suéter,
quizá sin mangas,
roído, desgastado
y odiado por tu madre.
A lo mejor ahora está en un basurero
pudriéndose,
pero yo lo recuerdo.
Veo y toco su sintética textura,
no me cuesta nada,
sólo tengo que cerrar los ojos
pero los abro enseguida
sino
corro el peligro de quedar atrapado
como el gato que tenía ese suéter
adherido crónicamente a la lana y el nylon
y finalmente,
sufriría la misma suerte que el suéter,
posiblemente en un vertedero
o al final de tu apuñado closet.
Escucho maullar al gato
veo al sonido invadir el silencio
y como todo sonido que emite un animal
es tan solo el reflejo de su propio sufrimiento.
viernes, 30 de junio de 2017
Gigante.
Yo vivo en Ainavillo y cuatro días a la semana tengo que ir a
tomar micro en Carrera, todos esos días camino desde mi casa hasta la avenida,
todos esos días paso por una pequeña zapatería, en verdad es una reparadora de
calzado, eso es lo que dice el cartel, siempre paso y está abierta, la atienden
dos viejos, al parecer un matrimonio, nunca he ido a remendar mis zapatos allí,
pero parece un buen lugar, tienen un montón de plantas en maceteros y otro
montón de zapatos apilados, es bellísima, o sea, a mí me parece bella. Cuando
paso por esa tienda me trasmite una sensación de tranquilidad encomiable, algún
día iré brioso y pediré que peguen mis suelas o que acordonen mis bototos o
cualquier cosa. Qué bonito que es ese ínfimo negocio, pasar el rato allí debe ser
de una delicia tremenda, me gusta mucho la zapatería de calle Ainavillo
llegando a Carrera, la más bella zapatería de todas, el último reducto de la
sobriedad y el amor en este pantano. Como dije, paso todos los días que voy al
trabajo, cuando subo a la micro no logro sacarme de la cabeza ese localcito tan
estrecho y tan austero, siempre recuerdo ese episodio de Breaking Bad cuando
Walter White dice que le gustaría retirarse el resto de su vida a trabajar en
una tiendita de reparación de bicicletas en Alemania o cuando en Los
Sopranos Tony confiesa de que le encantaría renunciar a todo y
dedicarse a criar caballos. Esas dos series se parecen bastante si uno lo
piensa, es como si el proceso fuese inverso, similares de una manera especular.
Por una parte Walter White encarna la transformación del hombre común en un
gran criminal, la parte rota que existe en nosotros y que requiere de un ínfimo
estímulo para que brote como la peste. Por otro lado está Tony Soprano, el
eximio criminal que prácticamente nació para eso, que se nos presenta
completamente pedestre, como el más común de los ciudadanos, que desayuna
cereal en la mañana, en la tarde ahorca a su primo con un trozo de cuerda y en
la noche después de leer un libro se queda dormido. Ambos, más o menos exitosos,
en los puntos más álgidos o estables de su vida, renunciarían y se quedarían
con lo mínimo, de hecho podemos ver a Mr. White leyendo Hojas de Hierba y Tony
a Sun Tzu, dos humildes libros de los más humildes escritores.
Bien, lo de la tienda y todo eso es una excusa, pero quiero que
quede la imagen en la cabeza, que permanezca viva. Escribo esto como una
diatriba, esa era mi verdadera pretensión, porque ayer estaba con mi amigo y
colega Morong y entre que nos drogábamos prendimos el televisor, daban un
programa sobre Sábado Gigante y es eso de lo que quiero hablar. Se trata de un
tipo de recapitulación o retrospectiva del programa de Don Francisco, está él y
Martín Cárcamo viendo situaciones graciosas y personajes emblemáticos. En fin,
se podrán imaginar de qué va, a mí me indigna tanto, no saben el horror que me
provoca. Por una parte está lo malo que era el programa en sí, lo misceláneo e
indefinido, Sábado Gigante junto con el advenimiento del nazismo deben ser de
los peores proyectos totalizantes que la experiencia humana ha visto y verá. Me
encoleriza que haya existido una emisión televisiva que durante tanto
años se dedicara a degradar y festinar con la pobreza y la precariedad del
pueblo chileno, una aspiradora de dignidad y espíritu, además en la peor de la
épocas posibles, lo más apropiado sería guardar silencio y tratar de olvidar,
pero no, hicieron un programa completo dedicado a los desconocidos nostálgicos
de Mario Kreutzberger, que imagino deben habitar en el penal de Punta Peuco
mayoritariamente, porque sólo un sádico podría disfrutar viendo eso. Igual lo
vi completo, aunque a veces cambiaba de canal por las altas cantidades de
vergüenza ajena que contenía, lo que vi me dejó una sensación de miseria, pena
y desesperanza. Entre las historias que mostraban estaba una de una tipa muy
pobre que fue al programa, realizó un largo procesos de pruebas y ganó, pero
Don Francisco le dice que no, que había perdido el premio, la mujer cuenta que
tenía un hijo con una aflicción pulmonar y un marido cesante, que no comía
carne hace casi un año cuando fue, pero le quitaron el premio, y se lo
devolvieron al final, pero se lo quitaron por más de un minuto, la mujer
lloraba amargamente cuando relata todo, absolutamente toda la gente que
entrevistaban y ganaba premios lloraba, nadie era feliz o recordaba con gusto ¿acaso
eso no es suficiente prueba de que el programa era un anexo más de la Brigada
Lautaro?
Miren, no recomiendo ver el programa, quizá como practica mayéutica, para poder sobreponerse a situaciones traumáticas en el futuro, pero no los incito a verlo ni menos aún hacerlo drogados, atroz experiencia. De todas maneras me queda dando vuelta una idea, no me la puedo sacar de la mente, parte con el nombre del programa mismo, ya saben, “Sábado Gigante”, no cualquier sábado sino que uno gigante. No sé si han visto una película que se llama Gigant, es la última que hizo James Dean, es bien buena, bastante dinámica, de esas películas que intenta cortarnos un gran trozo de aquel pastel que llamamos Historia de los Estados Unidos de América, como Forrest Gump, Once upon a time in America o Los mejores años de nuestra vida. Bueno, el personaje de Dean en una conversación con Liz Taylor, apropósito de las dimensiones del terreno y el ganado acumulado por la familia de su marido, le dice algo así: ¿Quién se queda con tanta tierra a menos de que se la quite a otro? Y la idea se repite, porque Taylor cuando conoce a Hudson, ganadero tejano que va a comprar una yegua, le comenta que el estado de Texas, el estado más grande en ese entonces, se lo habían robado a los mexicanos, afirmación que le indigna a Hudson, lo indigesta. Ese es el concepto que intento trasmitir, algo así como que todo lo inmenso, bueno y grande, todo lo colosal y gigantesco, aquello que pretende tocar el cielo o erigirse como inmenso está siempre fundado por valores oscuros, parecida a la idea de que para llegar a la cima hay que pisar muchas cabezas y ese tipo de frases de mierda, idea que se cuela cuando vemos Okja, para dar una referencia más actual. Puede que Sábado Gigante no sea más que una astracanada más en el repertorio televisivo chileno, pero a mí me genera una malquerencia profunda, me embona con sentimientos terribles, inversamente proporcionales a los que emergen cuando veo esa zapatería minúscula. Mi corazón está con esa tienda, pero en general está con esas pequeñeces, con las invisibles rutinas y la simpleza de los pasos que dan los trabajadores que vuelven a sus hogares o la alegría de ver mi vaso de cerveza vacío y pedir una pinta más. Mi amor está expoleado de cualquier contenido demasiado pomposo o conspicuo, a mis parejas les regalo libros, no solamente porque me guste leer sino porque es un gesto muy escueto que no requiere de ningún desmadre de esfuerzo. Como sea, no intentaba hablar de mí tampoco o sí, no sé la verdad, al final uno siempre termina escribiendo de uno mismo. Me quedo con la frase que entredientes le dice James Dean a Rock Hudson: Nadie es rey en esta tierra... Aunque quieran creer lo contrario.
miércoles, 21 de junio de 2017
Fargo.
Fe en la fe –se respondió-. No es necesario tener algo en
que creer, basta con creer que en algun lugar hay algo digno de creer.
Alfred Bester.
Una vez cerrada la puerta de mi casa siento que salgo disparado al espacio, que floto en éter. Miro a la gente a mi alrededor y me parece que todos estamos encaminados a encontrarnos con algo, algo con lo que
tenemos la obligación de encontrarnos, las mañanas poseen cierta histeria
silenciosa, una ansiedad permanente y colectiva. Nuestros días son un elaborado proceso de
azares concatenados, como en Fargo, todas esas mañanas me siento
un personaje de la serie o de la película, da igual. Siempre hay un policía
destinado a hallar a un asesino y siempre hay un criminal sentenciado a
encontrar a su perseguidor, guiados por sí mismos quizá choquen de espaldas y no pase nada, a lo
mejor toda la búsqueda, todo este camino, carece de fines ulteriores, a lo mejor
no hay más lógica que esa. Todos quieren resolver misterios, todos quieren ser
detectives, cada uno intenta encontrar al culpable de su propio homicidio, pero lo cierto es que no hay mayores respuestas, a veces no hay ninguna respuesta en
absoluto, a veces la única respuesta es porque
sí, a veces sólo se flota en el éter como lo hace la policía embarazada o ese
asesino que no habla mucho o ese otro criminal que habla demasiado, porque al parecer la búsqueda y el escape, la fuga
y la pesquisa son una clase de antídoto para la angustia con que nos levantamos
todos los días, existe una buena posibilidad de que después del éter haya un vacío
o un abismo, que lo que tanto se busca al final no sea más que un inveterado papel en blanco.
Cuando suena la alarma me despierto con la sensación de
estar esperando algo, algo que no sé bien qué es, pero continúo a la espera, porque a diferencia de todos los demás yo ya lo encontré una vez, nos tocamos con la punta de los dedos. Sólo me queda esperar y seguir mi camino, tal cual lo haría mi personaje de Fargo.
lunes, 29 de mayo de 2017
Ideas para un futuro concurso de narrativa Fruna o Fruna en cien palabras.
1) La familia
Santiesteban, dueñas de la marca Fruna, parece muy afectada por los trágicos
eventos acaecidos en sus dependencias fabriles. El suicidio de Rolando nos ha
golpeado a todos de manera muy dura, declara el hijo mayor y actual gerente de
la compañía dulcera. La familia fruna debe estar más unida que nunca, comenta
el padre y miembro más senecto de la familia, para luego agregar, porque la
sangre de los caídos en la fuente de nuestra inmortalidad. Papá ha estado muy
tenso estos días, no le hagan caso, interrumpe torpemente el joven Santiesteban.
2) La gerencia de Fruna parece evasiva al momento de entregar una explicación clara respecto de las condiciones laborales a las que someten a sus trabajadores. El gerente se acomoda la corbata, mira el cielo y divaga. Luego, al consultarle acerca de la razón por la cual los ataúdes de sus dos dependientes recientemente muertos llevaban en perfecto orlado el logo de serranita y carioca en cada uno de los costados, sólo expresa: nunca hemos pensado diversificar nuestras inversiones al rubro de las funerarias. Se acomoda el cuello y seca una delgada gota de sudor que recorre su frente como una cuchilla.
3) La sala de conferencias de las oficinas centrales de Fruna está repleta, el gerente y el buró de relaciones públicas ojean un frondoso fajo de documentos, buscan algo, no sabemos qué. El silencio se torna cada vez más molesto, cada vez más sofocante, como el grito ausente e insonoro de un hombre que se ahoga lentamente en el océano. El gerente se para y golpea la mesa con ambas palmas abiertas, todos miran. Aquí todos sentimos lo que pasó, todos estamos muy apenados, no existe una sola persona en esta empresa que no lo lacere el dolor de la pérdida de Rolando, nunca estuvo en nuestros planes que nuestra fábrica de dulces fuera una fábrica de sufrimiento y explotación, nosotros y los que estuvieron antes de nosotros han dado su corazón y alma por este hermoso proyecto, la fábrica de Willy Wotan chilena, sí, dije Wotan no Wonka, porque nuestro proyecto va permitir sacarles el sabor acre de la boca a los jóvenes más abandonados de nuestra raza, todo lo hicimos por ellos, como dijo mi padre, el fundador de Fruna, esta empresa debe asegurar la existencia de nuestro pueblo y un futuro para nuestros niños blancos…
2) La gerencia de Fruna parece evasiva al momento de entregar una explicación clara respecto de las condiciones laborales a las que someten a sus trabajadores. El gerente se acomoda la corbata, mira el cielo y divaga. Luego, al consultarle acerca de la razón por la cual los ataúdes de sus dos dependientes recientemente muertos llevaban en perfecto orlado el logo de serranita y carioca en cada uno de los costados, sólo expresa: nunca hemos pensado diversificar nuestras inversiones al rubro de las funerarias. Se acomoda el cuello y seca una delgada gota de sudor que recorre su frente como una cuchilla.
3) La sala de conferencias de las oficinas centrales de Fruna está repleta, el gerente y el buró de relaciones públicas ojean un frondoso fajo de documentos, buscan algo, no sabemos qué. El silencio se torna cada vez más molesto, cada vez más sofocante, como el grito ausente e insonoro de un hombre que se ahoga lentamente en el océano. El gerente se para y golpea la mesa con ambas palmas abiertas, todos miran. Aquí todos sentimos lo que pasó, todos estamos muy apenados, no existe una sola persona en esta empresa que no lo lacere el dolor de la pérdida de Rolando, nunca estuvo en nuestros planes que nuestra fábrica de dulces fuera una fábrica de sufrimiento y explotación, nosotros y los que estuvieron antes de nosotros han dado su corazón y alma por este hermoso proyecto, la fábrica de Willy Wotan chilena, sí, dije Wotan no Wonka, porque nuestro proyecto va permitir sacarles el sabor acre de la boca a los jóvenes más abandonados de nuestra raza, todo lo hicimos por ellos, como dijo mi padre, el fundador de Fruna, esta empresa debe asegurar la existencia de nuestro pueblo y un futuro para nuestros niños blancos…
El gerente sigue hablando, los del departamento de
relaciones públicas se toman la cabeza, aun no pueden creer que Santiesteban
haya lanzado su candidatura presidencial en ese momento.
4) Las
oficinas gerenciales se ven pobladas por un grupo no menor de reporteros y
periodista, todos buscan una declaración de Santiestaban, actual gerente y único
heredero de la dulce fortuna Fruna, frunafortuna, todos buscan desesperadamente esa edulcorada
declaración acerca de la horrorosa tragedia ocurrida en las instalaciones pocos
días antes donde uno de los dependientes se ahorcó a causa de hostigamientos y las
pésimas, por no decir inexistentes, condiciones laborales en las que se desempeñan
las faenas. El sonido de los tacones contra el piso cerámico agolpa las miradas
sobre un punto, una mujer de delgada complexión les comunica que el momento ha
llegado, que Santiestaban está listo para hablar, luego los dirige a la sala de
conferencias. Ya al interior de la habitación el ambiente es distendido, pero
no por eso menos solemne, lo que siga a continuación debe ser tratado con sumo
respeto y cuidado. Los periodistas proceden a ubicarse, pero no son capaces de
distinguir claramente nada, ninguna sombra ninguna silueta. De la nada el fondo
de la sala se ilumina, un luz cálida baña las figuras de Santiesteban y la del
presidente del sindicato, el gerente está de espalda sentado sobre una mullida
silla giratoria, el líder sindical mira de frente. Nadie se mueve ni da atisbos
de hacerlo. Poco a poco el silencio se hace más filoso y helado en la sala, a
cada momento la incomodidad fisura más profundamente las almas de los presentes,
si se pone atención se puede hasta escuchar la respiración de todos al unísono,
la sensación se prolonga hasta que uno de los corresponsales alza la voz y
pregunta secamente: ¿Señor Santiesteban, cuál será la postura de la empresa
antes los fatales hechos ocurridos en su fábrica?. Antes de terminar de
articular la pregunta el gerente da vuelta la silla encarando al público y con
voz rauda interrumpe: No permitiré que digan que en esta empresa se cometen
tales tropelías, esta compañía otorga las mejores condiciones de trabajo, el
mejor ambiente laboral, el dulzor de nuestro productos cual glaseado de
caramelo baña los temples de nuestros obreros y supervisores, en Fruna
somos una familia, estamos unidos como la barra de chocolate más maciza, todos
trabajamos juntos y felices. Estamos dolidos, es cierto, pero qué hace una
familia cuando sucede una tragedia, pues se une, amigos míos, se une más, por
eso y por miles de razones más la familia Fruna ha decidido rebautizar nuestra
populares galletas Serranitas, delicia de grandes y chicos, como Rolanditas, en
honor a nuestro querido amigo fallecido. Los periodistas impávidos siguen
escuchando al dueño de la empresa, nadie se atreve a formular ninguna pregunta
más, se transforma todo en ruido blanco.
Por la cabeza del gerente de Fruna se repite la misma idea, se silva a sí misma, como una luz que flota en medio de la mente de Saintiestaban: Soy el Don Draper chileno, soy el Don Draper chileno, hueón.
Por la cabeza del gerente de Fruna se repite la misma idea, se silva a sí misma, como una luz que flota en medio de la mente de Saintiestaban: Soy el Don Draper chileno, soy el Don Draper chileno, hueón.
5) Algo acerca de recorridos de micro que tengan nombres de productos Fruna.
miércoles, 24 de mayo de 2017
Día nacional del completo.
Todos los años me llama poderosamente la atención lo mismo,
me maravillo viendo como un pueblo completo se vuelca a la realización de una
actividad religiosa, una especie de procesión laica. Todos los años los
consorcios de comida eligen por medio de una tómbola un día al azar del calendario
y lo designan como día del completo o día nacional del completo, da lo mismo la
denominación. Teniendo establecida la fecha al unísono bajan los precios
de los completos y ¡boom! Un montón de gente hace unas filas larguísimas para
comerse una de esas mierdas. No puede no llamarme la atención, o sea, más allá
de lo estúpida o no de la cuestión, me llama la atención que sean tan largas
las filas, que se agolpen tanto las barras de las sucursales de Domino y
Doggis. Nadie en verdad celebra el día nacional del completo, nadie se lo toma
tan en serio, quizá de manera excepcional alguien puede que haya cargado
particularmente el día con algún tipo de peso emocional, alguien cuya madre se
haya muerto ese día o, peor aún, alguien que haya perdido su madre el día del
completo mientras se encajaba en la boca uno de estos sándwich. Todo el resto
de los humanos no le damos mayor importancia, pero igual la gente va, aunque
resulte hasta anti económico, es extraño, un expediente x del pueblo de
chile. Porque si uno lo piensa y sopesa
la perdida de tiempo y el mínimo ahorro económico que reporta la oferta
tarifaria de ese día se dará cuenta del sin sentido del asunto, pero suponiendo
que, por ejemplo, alguien planifica ir al Domino más lejano e
inaccesible de la octava región, digamos que una extraña sucursal construida en
Talcamávida, posiblemente una franquicia que un tipo compró para efectos de
limpiar cautelosas inversiones en drogas, sigamos suponiendo y pensemos que en
ese terreno idílico, donde no existen las colas, el sujeto hipotético hace
valer la oferta y se compra su completo a mil pesos en lugar de mil quinientos.
Ahora, cuántos completos es posible comer sin antes morir o vomitar, además qué
objeto tiene comer tantos completos, ni siquiera se pueden guardar, un completo
es de consumo en espacios de tiempo bien delimitado, quién sinceramente se
comería más de dos completos, a lo sumo tres. En fin, se preguntaran en éste
punto por qué me puse a hablar de ésto, por qué el Enzo empezó a hablar del día
del completo, qué intenta decirnos, pues bien, lo que pasa es que los
completos-completos, por así nombrarlo, son los italianos, hablo de los que tienen
tomate, palta y mayonesa. El pan junto a esos tres ingredientes hacen el
producto de consumo perfecto, cuando uno piensa en un completo se le viene a la
mente la imagen del que tiene palta y una delgada línea de mayonesa o una
palada de mayonesa, según el gusto, pero en todos los casos lleva palta, Platón
tendría que convenir conmigo que el completo real
siempre va con palta, la idea del completo conlleva lógicamente a la de la
palta. De hecho, la variedad italiano siempre es un poco más cara que su hermana
pobre la con tomate y chucrut, que en lo particular me gusta, pero es claro su linaje inferior. Acordemos entonces que la palta es lo que importa
y esto nos conducirá forzosamente al tema de la palta en la literatura maya y de Ixquic, personaje del Popol Vuh que convencida por rumores de los
dones del fruto del palto se pondrá en camino a encontrarlo, una vez hallado el
árbol terminara por fecundarla a ella, dando a luz a los dioses gemelos, los
dioscuros de la cosmología maya y aquí la historia ya suena conocida para la
mayoría. Lo que intento figurar es que el relato se replica incesantemente: en
La Biblia, en el Popol Vuh, en el Libro de Urantia, etc. El consumo de palta, y
por consiguiente el de completos, tiene un cariz religioso, una plataforma
simbólica se aloja en el acto, una forma de reconstrucción del pacto iniciático
con lo sagrado, con lo mítico, posiblemente sea eso lo que llame a los hijos de
esta tierra a atiborrar los locales o puede que no y sólo este divagando y la
falta de sueño y los efectos de la marihuana estén hablando por mí. Nunca lo
sabremos del todo, pero creo que tengo un punto y que en esta esmirriada franja
de tierra cualquier estupidez tiene potencial litúrgico.
viernes, 19 de mayo de 2017
Vertigo.
1) Ayer
vi Vértigo, hablo del programa de televisión. Sí, lo vi. ¿Por qué lo vi? No lo
tengo muy claro, pero lo más probable es que lo haya hecho por la figura de
Checho Hirane. Del programa no me acuerdo mucho, no lo vi completo, prefiero la
película que el programa en lo personal, pero quería hablar de Checho Hirane. Me
delira ese humorista -además existen pocas oportunidades para hablar de él-, es
un tipo rarísimo, porque de entre todos los miembros del sindicato de
trabajadores de la comedia nacional socialistas chilena él debe ser, por lejos,
el más destacado. Sabida es su vinculación con la dictadura militar, conocida
es su fotografía en la que aparece vestido de soldado, marchando el día de las
glorias del ejército. ¿Qué mierda pasa por la cabeza de Checho Hirane? No sé,
yo creo que es un asiduo consumidor de la filmografía de Kubrick, me recuerda
harto al sargento Hartman de hecho. Quería contar que este sujeto animó a
finales de los noventa un programa que se llamaba Videos y Penitencias, no me acuerdo íntegramente de la dinámica,
pero una de las “penitencias” era estar sentado en un sitial y ser sometido a
una especie de variante del método Ludovico, cual Alex DeLarge, que consistía
en soportar la rutina de alguno de sus aviesos colegas humoristas. Así que si
alguno de ustedes tenía la legítima duda sobre el nivel de complicidad de
Checho Hirane con la dictadura, con la violación sistemática a los derechos humanos,
pues bien, los invito a buscar videos del programa, porque si ser obligado a
escuchar una rutina completa del Charola Pizarro no es tortura o un crimen de
lesa humanidad, la verdad yo no sé entonces qué es.
2) A
propósito de Vértigo, que aunque no es de mis favoritas de Hitchcock me gusta
harto, siempre me trae a la cabeza una frase de Cioran que reza: el verdadero vértigo
es la falta de locura. Me parece totalmente aplicable al personaje de Stewart, sobre
todo si consideramos la forma en que termina esa película, aunque yo iría un
paso más allá y diría que la máxima es totalmente aplicable a la vida. Ahora,
lo que más me llama la atención, además del ambiente onírico en que se
desenvuelve desde los créditos iniciales, son algunos detalles argumentales. Por
ejemplo, el primer personaje que aparece es el delincuente que persiguen Stewart
y su compañero, es gracioso el hecho que nunca sepamos qué mierda hizo el
sujeto como para que dos policías, que considerando que son policías gringos,
persiguen tan pasivamente, no hay un solo disparos ni siquiera le gritan, llega
a parecer cómica la situación de la muerte del policía, me viene a la mente esa
persecución absurda al inicio de The Other Guys que termina con un salto al
vacío. A lo mejor, Vértigo siempre fue una película cómica, nadie la supo
entender bien. Me quedo con la escena cuando Kim Novak vuelve a ser Madeleine
Elster, vuelve a ser rubia y vuelve a usar el peinado inicial, toda esa escena
es tremenda. ¿Real o copia? ¿original o plagio? ¿mentira o verdad? Dicen por
ahí que la originalidad no es más que el arte de saber ocultar bien tus
fuentes, por su parte, en la película dicen que no hay que quedarse con recuerdos de nuestros crimenes.
3) Por
último, como una amalgama de todo lo antes pronunciado, me acordé de una
historia que cuenta Rodrigo Eitel sobre su madre. Me parece surrealista el
relato, como si lo hubiese sacado de una película de Buñuel. Todos hemos
escuchado en mayor o menor medida que durante el gobierno de la unidad popular
la beligerancia entre las facciones en pugna era una cuestión cotidiana. En fin,
Eitel relata que su madre un día tomó micro para ir al colegio –la mujer en
cuestión era de clase acomodada, extraño de partida que se fuera en micro al
colegio en esa época, considerando la familia de la que provenía-, al subirse a
la micro y en alguno lugar del recorrido una supuesta turba de energúmenos se topa con
el autobús, sin ninguna razón aparente y en su desaforo, desaforo que sólo la adhesión
al materialismo histórico genera, detienen e intentan volcar el vehículo,
no pudiendo cumplir su propósito, y no siendo suficiente ya el absurdo de la
historia, la chusma lanza proyectiles contra los ocupantes. Ahora, pudieron
tirar piedras -eso pensaría uno-, adoquines, trozos de mobiliario público,
pero no, de entre todo el abanico de cosas existente en el universo la turba allendista
elige papas, pero no contentos con la letalidad natural de una papa le insertan
hojas de afeitar o gillette –aunque no sabemos si precisamente fue esa la marca,
no nos consta, ni la historia misma nos consta-. Ahí se acaba la historia, después el tipo pasa a otro tema o
era una anécdota que reforzaba un punto, no sé. Siempre me ha dado risa eso. ¿Por
qué papas con gillette? Es como algo que usaría batman, o sea, algo que usaría
batman si en vez de haber caído a una cueva de murciélagos cuando niño hubiese caído
a un campo de papas.
jueves, 20 de abril de 2017
Teenage mutant ninja turtles.
Ya entrado abril resulta cada vez más difícil ver el cielo
despejado, pero hay algunos días, algunos muy excepcionales días en que las nubes
se retiran y el barrujo parece menos café, menos muerto. Quizás esos días,
cuando al fin se descapota el cielo, sean mis días favoritos, de hecho me atrevería
a decir que los días favoritos de la gran mayoría. Esos momentos cuando la atmosfera
se torna naranja o rosa hasta que progresivamente llega al rojo, ese es el
momento favorito de todos los habitantes de Concepción, el instante cuando por
un macabro azar las chimeneas industriales de Talcahuano liberan sus gases
tóxicos que se mezclan con el polvo y el aire, transformando el cielo en un charco
de sangre, cualquier alma sensible, hasta la del yonki más insulso y tramposo
se ve afectada por el espectáculo. Luego, tarde o temprano se pone a llover y
todo el miasma que bulle el parque industrial termina regando a sus mismo
habitante. Pero los universitarios, los jóvenes y trabajadores reciben con los
brazos abiertos la lluvia, y lo hacen porque todos comparten la misma secreta y
callada esperanza de transformarse algún día en ninja tortugas adolescentes
mutantes o en daredevil, alternativamente.
martes, 28 de marzo de 2017
Dark City.
Caminábamos con mi colega Morong, caminábamos por las
veredas más estrechas, a través de esos callejones angostísimos que se ciernen
por todo el centro de Concepción, caminamos también por aceras anchas y
ampulosas, miramos edificios y vemos pagodas, miramos los bares y nos parecían
dojos, miramos el futuro y sólo vimos ruinas.
Caminamos apretados, a paso rápido, tensos, zigzagueantes, intentando
eludir algo, como dos ratas evadiendo a su predador, arrancando de una
serpiente que recién habían puesto en nuestro laberinto. Esto me trae a la
mente Dark City, porque esta es la ciudad oscura, o sea, aquí se distingue el
día de la noche, pero cuándo fue la última vez que salió el sol, cuándo fue la
última vez que dejó de ser invierno, cuándo fue la última vez que corrió por
nuestros cuerpos aunque sea un hilo, un silbido de viento tibio, cuándo fue la
última vez que nuestros seres queridos estuvieron vivos. Morong me
observa con duda, con escepticismo mientras le enseño el camino, pero yo tengo aún
más preguntas que él.
Cuál es naturaleza ontológica de Concepción, la capital
regional de la penumbra, qué nos intenta revelar. ¿Es esta ciudad un pantano,
una ciénaga o es acaso un bofedal, un oasis irrigado? En Concepción hay bohemia
mezclada con una angustiante letanía, hay bares de jazz al lado de centros
mormones, hay un diálogo inconducente todos los días, a cada momento, un
diálogo sin resultado, un dialogo que nos expone la contradicción misma de sus
elementos, Trentren y Caica-vilu a la mitad de Paicaví. Yo veo a mi amigo
Morong, veo sus calcetines de bambú acerca de los que me comenta y se me
ocurre una sola pregunta: ¿aguantarán esos calcetines de bambú este invierno?
Pero, aun peor que eso ¿aguantará ese corazón de bambú este invierno que nos viene a asaltar como una bestia?
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