viernes, 22 de mayo de 2026

Carta al camarada Kostrov, desde París, acerca de la esencia del amor

Perdone

Camarada Kostrov
con su característica
magnanimidad,
que yo me permita
malgastar
en la poesía lírica
parte de las estrofas
asignadas a París.

Imagínese:
entra
una beldad al salón,
adornada
de pieles y perlas. 

Me acerco
a esa beldad -¿hice bien
o mal?-
y le digo:
Camarada,
usted habla con un ruso
famoso,
y créame que he visto
muchachas más hermosas que usted
más esbeltas.

Las muchachas
se vuelven locas por nosotros, los poetas

Soy inteligente
y tengo una voz poderosa,
te puedo marear,
siempre
que accedas a escucharme.

A mí
no se me da caza
tan fácilmente,
los sentimientos pasajeros
no se me suben a la cabeza.

Yo he sido herido
para siempre
por el amor,
apenas puedo arrastrarme.

Yo no mido
el amor
con el metro del patrimonio;
dejó de quererme
y ¡adiós!

En una palabra, camarada,
yo me siento,
tranquilamente me siento
en el piano

Para qué entrar en mayores detalles,
Déjese de bromas,
preciosura,
que yo no tengo veinte años,
sino treinta…
y tantos.

El amor
no consiste
en
hervir a borbotones,
ni en sentirse
envuelto en llamas,
sino en aquello que ocurre detrás de las montañas
del pecho,
entre los pelos tupidos como una jungla.

Amar
quiere decir
correr
al fondo del patio
y partir leña
haciendo brillar el hacha,
jugando
con
nuestra propia fuerza
hasta que llega la noche, negra como los grajos.
Amar
es
abandonar bruscamente
las sábanas
desgarradas por el insomnio
sintiendo celos de Copérnico,
y considerarlo a él,
a Copérnico
nuestro rival,
y no al marido de María Ivanova.

Para nosotros,
el amor
no es el paraíso del dinero.

Para nosotros
el amor
anuncia
que de nuevo está en marcha
el motor congelado
del corazón.

Usted
ha roto el hilo
que comunica con Moscú.

Los años
constituyen distancia.

¿Cómo
explicarle
a usted
esta situación?

En la tierra,
luces hasta el cielo…

En el cielo azul, estrellas
a diestra y siniestra.

Si yo no fuera poeta,
Me gustaría
ser
astrólogo.
Alboroto en la plaza,
ruedan los coches,
yo camino
anotando versos
en mi libreta.

Corren
los automóviles
por la calle,
y no me atropellan.

Comprenden,
¡inteligentes!,
que el hombre
se halla en estado de éxtasis.

Enjambre de visiones
y de ideas
lo llenan hasta
los tuétanos

Aquí
hasta a los osos
les podrían salir alas.

Y he aquí
que en un restorán barato
cuando
esto termina de hervir,
como cometa de oro
sube la palabra,
en espirales,
de la garganta
a las estrellas.

La cola
que cubre
una tercera parte del cielo,
brilla,
y su plumaje arde,
para que los enamorados
miren las estrellas
desde su
glorieta de lilas.

Para despertar
y conducir
y atraer
a los que empieza a fallarles la vista.

Para
decapitar
a los enemigos
con su sable luminoso
de larga cola.

Escucho
hasta el último latido
de mi propio pecho,
como si estuviera esperando
en una cita:
el amor
seguirá llamando,
simple
y humanamente.

El huracán,
el fuego,
al agua
se acercan rugiendo.

¿Quién
podrá
dominarles?

¿Usted?

Por qué no hace la prueba…

                                                            Vladimir Maiakovski

lunes, 13 de abril de 2026

149

Atemorizante,

después de pensarlo mucho,

son las mañanas de camino al trabajo 

subiendo a la micro 

la oscuridad de una noche que nunca termina 

en labor de parto

y pasa por mi garganta el sabor a alcohol 

la ansiedad de la droga tibia 

¿cómo sobreviviste a este infierno?

ver el amanecer en esas circunstancias 

siempre es tan duro

y sentía una urgencia indecible

de reír, de sufrir con esa luz tan tenue 


Hoy los edificios se erigen tristes 

solidas tumbas

que algún día serán bombardeadas

o caerán de viejas

como panales de avispas cartoneras,

por las noches

te recuerdo mucho,

veo los parques vacíos

el ilocalizable sentido de pérdida,

todo, mientras las motocicletas recorren la avenida

francisco bilbao

rechinan y se encienden las alarmas, 

son las bocinas que anuncian mi amor,

mi emergente amor



miércoles, 20 de agosto de 2025

145 (forever overhead)

[...] Hola.

David Foster Wallace


fueron más de cinco horas en ese aeropuerto:

cierro los ojos antes del despegue,

siempre lo hago y no sé bien por qué,

pero presiono mis párpados

hasta que aparecen las luces de la ciudad 

desde lejos, desde arriba 

generalmente, la oscuridad siempre es más 

aunque desde esa cantera brota una bruma luminosa,

el ángulo en que coloco mi cabeza deforma el haz;

parece un cráter bullendo 

luego, lo común

el llanto de una guagua

los baches anubarrados de la nave

la coreografía de los sobrecargos 

pensar todo ese tiempo

de camino al café 

para mirarte tibiamente 

y no tener nada que decir:

sin palabras viven los analfabetos

y me cuesta mucho

poder explicar

mi amor

por ti

mi infantil y rural

amor por ti 


 

lunes, 14 de julio de 2025

un día que no fui a trabajar

ese día salí tarde

desperté tarde también

para cuando terminé 

eran las tres 

buscaba un lugar para comer

y me senté en algo como el quickbiss

ya no había personas

sólo garzones

más garzones que clientes de hecho

pero de entre ese puñado de refugiados 

ocupados por el viento y

aferrados al barniz de las mesas

era el único que esperaba algo:

una nueva era de los dinosaurios

el sour perfectamente hecho

volver a conversar contigo

bueno, ya no hay soledad en este pueblo

y "Yo ya no estoy vivo.

Hace muchos meses

que espero,

espero,

espero..."

abocarme en sus aguas.




domingo, 27 de abril de 2025

143

                  I

cuando voy en la 10 de
   camino al trabajo
               algunas veces 
   veo a una madre 
separarse de su hija

la mujer deja a la jovencita en la máquina,
                                           luego
      le regala una sonrisa horadada,
pútrida, para despedirse

veo dientes traspuestos con otros dientes
                            azulejos levantados 
          cerámicos oscurecidos por el moho 
en las fachadas de remodelación paicaví 

                 II

peregrina tanto mi recuerdo de ti
con la esperanza de vivir bajo la luz
pero tan fuerte le pegan al maletero 
que no puedo escucharte desde acá



jueves, 30 de enero de 2025

142 (el eterno marido)

alguien en la mesa dice 
que el tiempo pasa         rápido 
pero no estoy de acuerdo 
todo este tiempo 
ha pasado de manera muy pausada
y he sentido cada uno de los momentos 
sin ningún lenitivo 
así que, en el mejor de los casos,
pasará a su ritmo el tiempo
un ritmo pesado,
árido 
como el desface que poseen las imágenes grabadas
toda esa ausencia se va acumulando
querida mía
pixel tras pixel 
esta vez
habrá que abandonar la discusión 
porque allí viene el dolor
y son de ese volumen las hojas 
del temor a acontecer 
bajo el yugo de la despedida


domingo, 12 de enero de 2025

141

i.

pareciera que

todo lo que amamos 

lo dejamos atrás 

y ya han pasado muchos días

varios meses desde

la última vez 

con todo ese tiempo

desde que se acabó el combustible 

podríamos ver

volver a mirar

esas películas


ii.

y pensarán derrumbar los muros,

mi amor,

los asentamientos y depósitos 

pero jamás van a desaparecer,

no en lo próximo.

las murallas más gruesas 

se seguirán alzando sobre el horizonte 

hasta que un día comiencen a cerrarse sobre

sí mismas,

y de tan anchos los muros

comenzarán a achatarse

como butacas de cine 


iii.

en el futuro seguirán los muros allí, reducidos 

a adoquines persistentes que

traspasan todo

cada uno de los canales, linderos y 

caminos del territorio sin ya más alterar el

curso de las aguas o ser obstáculo

para el más común peatón