pero entre tanto,
en mi caminar peninsular,
en cualquier paisaje que miro,
no puedo evitar verte detrás de todo
pienso en el pánico actual,
a lo mejor eterno,
de experimentar un amor que no procure réditos en el mercado público
de los tangibles y los intangibles
mi causa se hace transparentes en medio de la ruta
y los recuerdos de su origen se vuelven claros:
la causa intransferible de mi amor,
según la cual, mi amor sólo cabe en tu bello rostro que lo ciñe
espera florecer desde el pasado
hasta que por fin el día a día
me quita de los labios aquello que adivina la memoria
para tornarse impredecible
nuevamente
en ti