jueves, 22 de diciembre de 2022

hasta los huesos

me tienen un poco harto las distancias cínicas y los juicios críticos, el método analítico, las representaciones y las opiniones. pensaba en lo alejado que nos podemos hallar de las sensaciones, pero no de nuestras sensaciones, sino algo más, algo que no alcanza ni se ajusta aquí. a lo mejor sea por alguna especie de desvergüenza trágica o por la sed de elaborar futuros eternamente renovados con las imágenes de nuestro presente inmediato, pero me pone triste no poder encontrar un espacio en el mundo para vivir la pasión directa de las sensaciones o, por lo menos, lo vetado que está eso de la sociedad que hemos construido. pero bueno, esa es la experiencia del amor: de mi amor, tú, mi amor. en las películas de guadagnino siempre se recrea ese espacio, sus amores juegan a tal contracorriente, destinados a ser sobrepasados y persistir en ese fluir, ahora melancólico, que nos dejan los finales, pero los cinematográficos, no los teatrales. hay algo muy desinhibido y perdurable en esos amores, como en una joya; quizá el brillo, quizá la presión y, sí, muy seguramente, la pasión expuesta ante nuestros ojos.