1.- Yo nunca vi demasiadas
telenovelas, igual tengo un buen compendio de escenas guardadas en mi corazón,
siempre digo que mi favorita es Fuera de
control, lo más Brian De Palma que se hará jamás en este sucio país. Como
sea, me he fijado que todas las productoras como que transitan por los mismos
procesos creativos, me refiero a una especie de estadios temáticos, por
ejemplo, en el registro nacional llega a parecer irreal que se hayan realizado
producciones casi como si los guionistas hubiesen escrito tomando
en cuenta las ofertas de despegar.com,
así que cuando bajan los precios para ir a Isla de Pascua sacan Iorana y cuando estaba barato ir a
Chiloé se hizo La fiera y cuando, en
el pick ya del éxito, se dieron cuenta que era buena idea ir a comprar cocaína
directamente al norte aparece Pampa
ilusión, obra que fue forjada gracias a los efectos de la falopa como todos
sabemos. De cualquier manera, las producciones nacionales ya no tienen el brío
ni la relevancia del pasado, fueron remplazadas en su momento por las
telenovelas brasileñas y, saltándonos hasta la actualidad, son las teleseries
turcas las que dominan el canon y solventan esa carencia. Cualquiera sea el
origen de la serial, siempre se transita por estadios temáticos similares, lo
que me hizo pensar que en el futuro probablemente sean las telenovelas coreanas
las que dominen la programación, de hecho hay un grupo etario que actualmente
ya las consume con entusiasmo, lo que torna todo muy surrealista es que como
los estadios temáticos son casi siempre los mismos, voy a estar vivo para cuando
se haga una versión japonesa o coreana de Romané,
con gitanos con ojos rasgados, lo que me delira de sobremanera y espero con
ansias.
2.- Vi los videos de una liceana
que le pegaba a otras liceanas, no me informé mucho, pero la joven se llama
Sigrid, lo que me parece sumamente curioso, porque es uno de los femeninos de
Sigfrido. No me voy a extender contando el mito, es similar al de Aquiles, pero este
héroe se baña en la sangre de un dragón y justo cae una hoja sobre su espalda,
lugar donde va residir y resistir su mortalidad, de manera análoga al personaje
griego. A lo que voy es que la niña es violenta y además pertinaz en su agresividad,
ella retrata un poco la cólera de Aquiles, ella es la cólera misma, aparentemente
indireccionada, pero yo lo dudo, ella tiene su Patroclo personal, la violencia
no es tan innata como le gusta suponer a algunos. En fin, Sigrid, madre de los
burgundios, estaba condenada a repetir la historia, porque los bárbaros doblegan
a los romanos y Aquiles mata a Héctor, al buen soldado que se trasformaría
en un arquetipo moral para pueblo latino. Me da la impresión de que toda la
performance de la joven apunta a un lugar, nos muestra el contraste de la
mortalidad contra el infinito, porque las patadas de Sigrid son patadas de
resistencia a la muerte, ella busca su inmortalidad matando, como una especie de
vampiresa espiritual, a su vez, devela la maldición en su ritual de sangre que
le apareja inevitablemente sufrimiento, ella necesita de cíclica vehemencia y esto
no le asegura absolutamente nada, sólo el infinito de la incertidumbre, que es la proyección
del miedo propio y ajeno, en palabras sencillas: Sigrid va a morir igual, sólo
que después de todos los demás, la última de la fila y no podía ser de otra forma,
porque esa mujer ha sido colista durante toda su vida, nació y vivió entre los pobres
y postergados, nació y vivió inmersa en la épica moderna, estaba predestinada a
pisar sobre sus huellas.
3.- Ahora que todos se pusieron
de acuerdo para amar a Fincher, es momento de hacer la contra y de ponerse en la otra vereda, porque sin
lugar a dudas Fincher se volvió moda, modita como hace no tanto era encontrar a
la última Mad Max la quintaesencia del cyberpunk y que Miller había escrito el
manual de corta-palos del género, así de moda modísima. Yo pienso que el
director es un gran técnico y operador cinematográfico y audiovisual, además de
un gran publicista, pero está muy alejado de ser un gran narrador o un autor
integral. Creo que todo lo que ha hecho es un gesto de floración en el
estiércol, su obra es como el cucumelo que saldría de la digestión de American graffiti y el cine de Hitchcock
de los cincuenta. El hecho de adaptar un libro de ese charlatán pusilánime de Palahniuk
evidencia su nula valoración del guion y la historia, porque el Club de la pelea no es más que un
compilado de frases dizque nihilistas reconstruidas y anquilosadas chanchamente
y luego yuxtapuestas con escenas visualmente muy llamativas, producto insigne
de la onanística adolescente en búsqueda de aparente profundidad intelectual. Igual me gusta harto Se7en y Gone girl, pero
leí el libro de la última y lo encontré
progresivamente más carente y naufrago, igual no dejaba de ser interesante, al
igual que la obra de Fincher de la que no adjetivaría con algo superior a: simpático
e interesante, a momentos sugerente. La experiencia Fincheriana es casi
únicamente visual, en relato oscila entre lo torpemente pretencioso a lo derechamente
vago y a veces hasta groseramente omisivo. Me reduciré a la crítica convulsa y
no me referiré a que es el gran culpable del nacimiento de la tribu urbana de
las Marlas y a la zozobra que le hizo pasar a Cate Blanchett que son las razones
de donde brota mi recelo.
4.- No sé si conocerán la historia del Bello
Marcelo, Panchito me la contó, o me esbozó la historia –es un don juan y
estafador de adineradas mujeres maduras-. Me hizo pensar mucho, más allá de los
paralelismos con Hors de Prix, que
son evidentes, yo me acordé de uno de los escritores de Los detectives salvajes, el que se va a vivir con una mujer mayor a
California, él era poeta, era un flaner de tomo y lomo, poco escribía y no
trabajaba nada, no hacía un carajo, sólo estaba ahí, como testigo del tiempo,
Bello Marcelo es un personaje muy similar, porque más allá de lo reprochable de
su actuar, todo su comportamiento está dirigido a la supervivencia, no es que
tenga una familia que alimentar o un amor real contrapuesto a sus astucias
performáticas, no, él es todo el tiempo Bello Marcelo -100% real no fake, por
decirlo de alguna manera-. Lo que trato de expresar es la complejidad de su
situación, está ahí de testigo de una normalidad que conforma a los demás, pero que
no es más que un juego ocioso para él. Quizá el Bello Marcelo es tan bello, tan
hermoso, por su ambigüedad, se mueve como un funambulista entre la gente, entre
los grupos más cachetones de nuestra sociedad, a fin de cuentas, Bello Marcelo
es el testaferro de la fétida realidad que algunos se apuran por adjudicar como
normal y correcta. Como dijo Rimbaud, la vida no es más que una farsa que todos
debemos representar. Bello Marcelo es mala
sangre, eso es cierto, pero por lo menos tiene sangre en el cuerpo, por lo
menos no se rinde y eso es inspirador en tiempos como los nuestros, hueón.