1.- Siempre que mando audios por Whatsapp los escucho de nuevo. Lo que digo es que escucho mi voz, esto no tendría ninguna relevancia, mucha gente debe hacer lo mismo, ya sea para comprobar qué chucha dijo con anterioridad o para incorporar más información, pero en mi caso es distinto, yo la hago por una cuestión absolutamente hedonista. Me produce una especie de placer escuchar mi voz, como junto las palabras y todo lo que digo, porque es escuchar a un Enzo que se encuentra perdido en las entrañas del pasado, una persona completamente muerta, alguien que ya no existe, un difunto. Hago este ejercicio de re-escucharme muchas veces, con un dejo de nostalgia también, pero en el fondo creo que busco algo, que intento hallar algo, a veces pienso que realizo esa rutina ociosa como los tipos que graban en los cementerios o en hospitales abandonados y después escuchan las grabaciones tratando de encontrar voces de espectros y espíritus, a un nivel inconsciente debo creer que lo que estoy escuchando es una psicofonía, que entremedio de las trivialidades que digo algo se desliza, un secreto, un silbido imperceptible. Nunca he encontrado nada, pero sigo escuchando mis audios después de enviarlos, creo que son ese tipo de cosas las que te confirman como una persona de fe, como un creyente.
2.- Nunca se lo he preguntado a nadie, pero la duda sigue ahí y vuelve cada cierto tiempo. Es una inquietud que tengo sobre la gente que se hace estos tatuajes "cover up", por ejemplo, sobre los nombres de sus ex parejas o de dibujos horribles que tuvieron la mala ocurrencia de tatuarse. A lo que voy es de que si esa gente, cuando se hace estos tatuajes para cubrir otros tatuajes, luego, después de un tiempo, pueden seguir viendo el tatuaje antiguo, ya sea por los relieves o las sinuosidades o de alguna manera el tatuaje anterior está tan incorporado, tan impreso en su memoria, que le es inevitable verlo detrás del nuevo barniz, como una especie de sello de agua o visión fantasmal del tatuaje oculto. Lo digo porque cuando a la gente le cortan un miembro, una pierna, un brazo o no sé, esa persona amputada sufre de "dolores fantasmas", los invade la súbita y dolorosa sensación de que la extremidad sigue allí, situación que debe ser espantosa contrastada con la posibilidad de entrever los nostálgicos esbozos de un tatuaje velado, pero fantasmas son fantasmas.
3.- La otra vez estaba en Instagram y me puse a ver fotos, las publicaciones que suben las mil personas random que sigo. Me fije que me gustan harto las selfies, o sea, son mi publicación favorita, me gustan los memes evidentemente, pero hay algo en las selfies que me atrae, hay un vórtice. Creo que una vez escribí sobre este tema, algo sobre la pulsión escópica y Lacan, algo fome probablemente y que no viene al caso, porque esta es una arista totalmente nueva. Como decía, estaba viendo selfies y llegado un momento me di cuenta que en verdad no miraba a la persona que se sacaba la foto, que no me importaba en absoluto el retrato. Quizás suene estúpido, pero siempre que veo una selfie en lo que me fijo, prácticamente de manera automática, es en la mano con el celular que se refleja en los ojos, no sé si se entiende lo que intento describir. Hay momentos en que es más claro, por ejemplo cuando la persona se saca una foto con gafas puesta. Uno puede ver la mano que se proyecta en el reflejo, es un universo que uno tendería a pensar que es inaccesible, pero no, allí está, claro, nítido. Veo perfectamente como el brazo se estira y como la mano se angula para sacar la selfie, hasta veo el celular. Me da harta risa al principio, pero después me angustia, de a poco lo empiezo a encontrar macabro, porque es como ver los hilos que unen las cosas, como ver la cara de Dios, es complejo recuperarse totalmente después de esa visión, implica aceptar que uno es el Antimonitor, que hay espectros detrás de los espejos, sombras que nos siguen como sabuesos. No sé, yo lo encuentro abrumador.
4.- Había escrito algo súper largo acá, pero en pro de la economía de lenguaje:
Estas semanas he pensado harto en fantasmas, o sea, me refiero al concepto, no sé si existirán, espero que sí. Creo que empecé a pensar como monomaniaco sobre el tema después de leer Una breve historia del tiempo. Es rico el libro, pero igual me deja esa sensación pastosa de que inevitablemente todo tiende al desorden, a disiparse, al caos. Nada nuevo en verdad, pero si uno lo piensa es imposible que la mente humana no funcione así igual, de hecho es súper constatable como las cosas van separándose abismalmente y perdiendo su forma. No hablo del paso del tiempo - o en verdad sí, obvio que hablo del tiempo-. Hablo por ejemplo de los recuerdos, como cuando te vuelven a contar algo, y no trato de señalar ese trozo de ficción contenido en todas las cosas "reales" sino que hablo de que a veces me pongo a recordar un momento puntual, una situación evocadora que me produce hasta agrado, que me reconforta, pero después lo pienso un poco más y es evidente que mientras lo recuerdo se va desintegrando cada vez más, como una prenda vieja que uno mete a la lavadora. No sé como explicarlo bien, pero es esto de que cuando uno saca una copia de algo o realiza una grabación inevitablemente cada vez que re-graba, cada vez que volvemos a dar el salto o el simulacro del salto, se va sumando una nueva capa de ruido blanco, de interferencia, hasta que llegado un momento todo se disipa por completo y el sonido o la imagen inicial ya no existe. Me asusta tanto eso, a veces pienso que me voy a quedar mudo o no sé, me deja histérico.
5.- Hoy es el natalicio de Karl Marx, me da risa cuando dicen "los docientos años de Marx", me da la sensación de que Marx, el humano, sigue vivo, que estamos celebrando su cumpleaños y que está viejito y le van a hacer una "once de cumpleaños" con ponche de chirimoya y roscas, como a mi abuelo. Como sea, esto inevitablemente nos recuerda que un fantasmas recorre europa, perdón, un fantasma recorre el mundo, un fantasma recorre toda la galaxia: el fantasma del comunismo (interplanetario).