Pues el ser de un existente es, precisamente, lo que parece.
He pensado mucho en lo que implica actuar, la obra que intentamos interpretar, que las escenas se repiten y se cruzan, como si fueran la antesala de algo, como si el guión tuviese un mensaje que no podrenos entender sino hasta el final. Me acuerdo harto del libro del Marlon Brando, de que actuar es una característica instintiva, así que los disfraces son elementales para poder desenvolvernos, pero entonces pienso que todo es un disfraz. A veces pienso que nuestro amor es un disfraz, que los libros son un disfraz, que las drogas son un disfraz, que los viajes son un disfraz, que el borde de nuestros vasos es un disfraz y es probable que lo sea, pero de una manera absolutamente distinta, dos niños jugando abajo de la mesa y el mantel, porque de lo que trataba de hablar es de otro tipo de disfraz, que es más indumentaria que disfraz, que es esa voz monótona y poco profunda que declama una frase impostada, algo así como que la música de antes era más compleja o acabada, que todo tiempo pasado fue mejor y yo no puedo estar más en desacuerdo con eso, porque yo te amo de amor eterno, amor futurista, y el mañana implica esperanza y furtividad, el futuro es el único insumo con que cuento. Desconozco cuán disfrazados podremos estar, no sé qué signifique lo que siento, tampoco quiero teorizar, lo único que sé es que te extraño tanto que cuando te abrazo quiero sumergirme en la piscina y no salir jamás.