jueves, 20 de abril de 2017

Teenage mutant ninja turtles.

Ya entrado abril resulta cada vez más difícil ver el cielo despejado, pero hay algunos días, algunos muy excepcionales días en que las nubes se retiran y el barrujo parece menos café, menos muerto. Quizás esos días, cuando al fin se descapota el cielo, sean mis días favoritos, de hecho me atrevería a decir que los días favoritos de la gran mayoría. Esos momentos cuando la atmosfera se torna naranja o rosa hasta que progresivamente llega al rojo, ese es el momento favorito de todos los habitantes de Concepción, el instante cuando por un macabro azar las chimeneas industriales de Talcahuano liberan sus gases tóxicos que se mezclan con el polvo y el aire, transformando el cielo en un charco de sangre, cualquier alma sensible, hasta la del yonki más insulso y tramposo se ve afectada por el espectáculo. Luego, tarde o temprano se pone a llover y todo el miasma que bulle el parque industrial termina regando a sus mismo habitante. Pero los universitarios, los jóvenes y trabajadores reciben con los brazos abiertos la lluvia, y lo hacen porque todos comparten la misma secreta y callada esperanza de transformarse algún día en ninja tortugas adolescentes mutantes o en daredevil, alternativamente.