después,
nunca antes,
pero esta vez lo hago antes
ahora que el amor
ha acabado con nosotros
en pleno invierno,
en medio de la playa
se van sumando todos
los silencios de esa
última vez que nos vimos
y parece claro el diagnóstico
de la enfermedad
que siempre hemos padecido:
la prohibición de ser uno mismo
abrázame, por favor,
en la fragmentación,
frente al soplo de esta carcoma
que nos ha emparentado
bajo amenaza
¿permitirá el temporal
que en algún otro lugar,
lejos de wuthering heights,
tal vez volvamos a encontrarnos?