soñaba que estábamos en un autobús; tú de pie y yo sentado. parecías tan indiferente, completamente ajena, como si nunca me hubieses conocido o yo estuviese dentro de otro cuerpo. no podía hablarte, algo me lo impedía, así que me quedé allí sentado viendo tu rostro: y lucía tal cual lo recordaba. desperté agitado, en verdad yo no sueño mucho, son la clase de imágenes que nunca retengo, pero esta vez no fue así, fue todo muy tangible y perdurable. de cualquier manera, yo no creo demasiado en los sueños, ya sabes, sólo creo en la memoria, pero ese día me pareció mucho menos triste y el calor abrasador del colegio más soportable. bueno, tienes una carita hermosa e imagino que ahora debes estar mirando a través de una ventana o a lo mejor te encuentras sentada en alguno de esos escritorios. supongo que el alma es todo aquello que está guardado en la memoria.