Esta semana tuve que leer un texto criptiquísmo de Jean-Luc
Nancy acerca de la poesía y de qué era. En verdad estoy hablando de esto porque
hace mucho rato que no escribo, tengo algunos textos a medio terminar, pero nada
concreto, al final uno se aburre de lo que uno mismo escribe. Cualquiera sea el
caso, leí esta especie de aporía textual y ciertamente no concluí mucho, no sé siquiera
si aportó a mi entendimiento de la poesía. Me quedó muy grabada una frase,
quizá sea una cuestión de Perogrullo, pero me gustó que lo haya dicho aun
siendo completamente evidente.
La poesía es pues la
unidad indeterminada de un conjunto de cualidades que no están reservadas a un
tipo de composición denominada “poesía”, y que no pueden ser designadas más que
asignando el epíteto “poético” a términos tales como riqueza, esplendor,
audacia, color, profundidad, etc.
Ahora estoy derrapando completamente, pero creo que la
situación de la que habla Nancy, por lo menos su definición, calza bastante con
el fenómeno de los memes. Eso fue lo que pensé todo el tiempo mientras leía el
texto del francés. En realidad nunca estuve emborrachado de poesía, siempre
estuve cautivando en lo hondo por lo análogo de la situación con los memes, como
si los memes fueran un antiguo amor con el que midiese cualquier nuevo idilio.
Un compañero, Emil, me mostró sus más briosos memes, lo
mejor de su repertorio, yo no reaccioné demasiado, los encontré graciosos –algunos-,
pero no sé, les faltaba algo o a lo mejor les sobraba. Creo ser más minimalista
con la cuestión memética, cada vez me gustan los memes con menos texto, con
menos explicaciones, casi que fotos, porque al final quién define qué es un
meme, no hay un ente centralizado que haga la depuración, no existe nada pétreo
sobre los memes. Ahora, lo que sí somos capaces de percibir es la sensación, el
clima, un hilo delgado que atraviesa una imagen o una situación y consecuentemente
hacernos testigos de lo memético, de
algo que se aproxima pero que jamás penetra de forma completamente permanente.
Miren, hay poesía o concurre lo poético en rangos bastante
amplios de cosas, desde un borracho tomando vino dulce en los linderos de un
servicentro hasta en la conversación de dos imbéciles con poleras de cuello ve.
Lo importante siempre va radicar en la creación, en el hacer poesía y en la manufactura
de memes, así que la pasiva apreciación la dejaremos en un plano secundario. En
el trabajo poético hay humanos mirándose al espejo, seres colapsados de sí
mismo, así que en un poema y en un meme siempre hay verdad irrefutable, los
cinismos son una impostura, al final el artista del meme es un Balzac cualquiera
tratando de escribir La comedia humana.
Creo que mi lucha interna se gatilló por una muchacha, una compañera. Siendo
sincero ella me parece súper interesante, supongo que la forma que habla, como
hilvana las palabras, además de su chasquilla perfectamente geométrica, me
recuerda harto a la Haydée Politoff de La
coleccionista. Estábamos esperando la recepción de un trabajo de poética y
ella en la espera me mostró un meme de Shingeki
no kyojin – la guea de los titanes-. La cosa es que cuando lo vi
simplemente sonreí, no entendí el meme, no leí bien el enunciado, no entendí ninguna
mierda, así que mi cara probablemente generó una mezcla de extrañeza y simpatía. Así
que yo me preguntó neuróticamente: ¿qué pretendía siendo tan cínico, tan
apremiado por las circunstancias, tan irrealmente deferente?
No logré
comprender ese meme, ni a ella, menos a mí mismo, pero tengo casi que una certeza
absoluta de que lo que pasó entre nosotros es de una memética tan profunda que
llega a doler pronunciarlo.