lunes, 19 de marzo de 2018

Deshacer poesía.


Esta semana tuve que leer un texto criptiquísmo de Jean-Luc Nancy acerca de la poesía y de qué era. En verdad estoy hablando de esto porque hace mucho rato que no escribo, tengo algunos textos a medio terminar, pero nada concreto, al final uno se aburre de lo que uno mismo escribe. Cualquiera sea el caso, leí esta especie de aporía textual y ciertamente no concluí mucho, no sé siquiera si aportó a mi entendimiento de la poesía. Me quedó muy grabada una frase, quizá sea una cuestión de Perogrullo, pero me gustó que lo haya dicho aun siendo completamente evidente.

La poesía es pues la unidad indeterminada de un conjunto de cualidades que no están reservadas a un tipo de composición denominada “poesía”, y que no pueden ser designadas más que asignando el epíteto “poético” a términos tales como riqueza, esplendor, audacia, color, profundidad, etc.

Ahora estoy derrapando completamente, pero creo que la situación de la que habla Nancy, por lo menos su definición, calza bastante con el fenómeno de los memes. Eso fue lo que pensé todo el tiempo mientras leía el texto del francés. En realidad nunca estuve emborrachado de poesía, siempre estuve cautivando en lo hondo por lo análogo de la situación con los memes, como si los memes fueran un antiguo amor con el que midiese cualquier nuevo idilio.

Un compañero, Emil, me mostró sus más briosos memes, lo mejor de su repertorio, yo no reaccioné demasiado, los encontré graciosos –algunos-, pero no sé, les faltaba algo o a lo mejor les sobraba. Creo ser más minimalista con la cuestión memética, cada vez me gustan los memes con menos texto, con menos explicaciones, casi que fotos, porque al final quién define qué es un meme, no hay un ente centralizado que haga la depuración, no existe nada pétreo sobre los memes. Ahora, lo que sí somos capaces de percibir es la sensación, el clima, un hilo delgado que atraviesa una imagen o una situación y consecuentemente hacernos testigos de lo memético, de algo que se aproxima pero que jamás penetra de forma completamente permanente.

Miren, hay poesía o concurre lo poético en rangos bastante amplios de cosas, desde un borracho tomando vino dulce en los linderos de un servicentro hasta en la conversación de dos imbéciles con poleras de cuello ve. Lo importante siempre va radicar en la creación, en el hacer poesía y en la manufactura de memes, así que la pasiva apreciación la dejaremos en un plano secundario. En el trabajo poético hay humanos mirándose al espejo, seres colapsados de sí mismo, así que en un poema y en un meme siempre hay verdad irrefutable, los cinismos son una impostura, al final el artista del meme es un Balzac cualquiera tratando de escribir La comedia humana. Creo que mi lucha interna se gatilló por una muchacha, una compañera. Siendo sincero ella me parece súper interesante, supongo que la forma que habla, como hilvana las palabras, además de su chasquilla perfectamente geométrica, me recuerda harto a la Haydée Politoff de La coleccionista. Estábamos esperando la recepción de un trabajo de poética y ella en la espera me mostró un meme de Shingeki no kyojin – la guea de los titanes-. La cosa es que cuando lo vi simplemente sonreí, no entendí el meme, no leí bien el enunciado, no entendí ninguna mierda, así que mi cara probablemente generó una mezcla de extrañeza y simpatía. Así que yo me preguntó neuróticamente: ¿qué pretendía siendo tan cínico, tan apremiado por las circunstancias, tan irrealmente deferente? 

No logré comprender ese meme, ni a ella, menos a mí mismo, pero tengo casi que una certeza absoluta de que lo que pasó entre nosotros es de una memética tan profunda que llega a doler pronunciarlo.