2) La gerencia de Fruna parece evasiva al momento de entregar una explicación clara respecto de las condiciones laborales a las que someten a sus trabajadores. El gerente se acomoda la corbata, mira el cielo y divaga. Luego, al consultarle acerca de la razón por la cual los ataúdes de sus dos dependientes recientemente muertos llevaban en perfecto orlado el logo de serranita y carioca en cada uno de los costados, sólo expresa: nunca hemos pensado diversificar nuestras inversiones al rubro de las funerarias. Se acomoda el cuello y seca una delgada gota de sudor que recorre su frente como una cuchilla.
3) La sala de conferencias de las oficinas centrales de Fruna está repleta, el gerente y el buró de relaciones públicas ojean un frondoso fajo de documentos, buscan algo, no sabemos qué. El silencio se torna cada vez más molesto, cada vez más sofocante, como el grito ausente e insonoro de un hombre que se ahoga lentamente en el océano. El gerente se para y golpea la mesa con ambas palmas abiertas, todos miran. Aquí todos sentimos lo que pasó, todos estamos muy apenados, no existe una sola persona en esta empresa que no lo lacere el dolor de la pérdida de Rolando, nunca estuvo en nuestros planes que nuestra fábrica de dulces fuera una fábrica de sufrimiento y explotación, nosotros y los que estuvieron antes de nosotros han dado su corazón y alma por este hermoso proyecto, la fábrica de Willy Wotan chilena, sí, dije Wotan no Wonka, porque nuestro proyecto va permitir sacarles el sabor acre de la boca a los jóvenes más abandonados de nuestra raza, todo lo hicimos por ellos, como dijo mi padre, el fundador de Fruna, esta empresa debe asegurar la existencia de nuestro pueblo y un futuro para nuestros niños blancos…
El gerente sigue hablando, los del departamento de
relaciones públicas se toman la cabeza, aun no pueden creer que Santiesteban
haya lanzado su candidatura presidencial en ese momento.
4) Las
oficinas gerenciales se ven pobladas por un grupo no menor de reporteros y
periodista, todos buscan una declaración de Santiestaban, actual gerente y único
heredero de la dulce fortuna Fruna, frunafortuna, todos buscan desesperadamente esa edulcorada
declaración acerca de la horrorosa tragedia ocurrida en las instalaciones pocos
días antes donde uno de los dependientes se ahorcó a causa de hostigamientos y las
pésimas, por no decir inexistentes, condiciones laborales en las que se desempeñan
las faenas. El sonido de los tacones contra el piso cerámico agolpa las miradas
sobre un punto, una mujer de delgada complexión les comunica que el momento ha
llegado, que Santiestaban está listo para hablar, luego los dirige a la sala de
conferencias. Ya al interior de la habitación el ambiente es distendido, pero
no por eso menos solemne, lo que siga a continuación debe ser tratado con sumo
respeto y cuidado. Los periodistas proceden a ubicarse, pero no son capaces de
distinguir claramente nada, ninguna sombra ninguna silueta. De la nada el fondo
de la sala se ilumina, un luz cálida baña las figuras de Santiesteban y la del
presidente del sindicato, el gerente está de espalda sentado sobre una mullida
silla giratoria, el líder sindical mira de frente. Nadie se mueve ni da atisbos
de hacerlo. Poco a poco el silencio se hace más filoso y helado en la sala, a
cada momento la incomodidad fisura más profundamente las almas de los presentes,
si se pone atención se puede hasta escuchar la respiración de todos al unísono,
la sensación se prolonga hasta que uno de los corresponsales alza la voz y
pregunta secamente: ¿Señor Santiesteban, cuál será la postura de la empresa
antes los fatales hechos ocurridos en su fábrica?. Antes de terminar de
articular la pregunta el gerente da vuelta la silla encarando al público y con
voz rauda interrumpe: No permitiré que digan que en esta empresa se cometen
tales tropelías, esta compañía otorga las mejores condiciones de trabajo, el
mejor ambiente laboral, el dulzor de nuestro productos cual glaseado de
caramelo baña los temples de nuestros obreros y supervisores, en Fruna
somos una familia, estamos unidos como la barra de chocolate más maciza, todos
trabajamos juntos y felices. Estamos dolidos, es cierto, pero qué hace una
familia cuando sucede una tragedia, pues se une, amigos míos, se une más, por
eso y por miles de razones más la familia Fruna ha decidido rebautizar nuestra
populares galletas Serranitas, delicia de grandes y chicos, como Rolanditas, en
honor a nuestro querido amigo fallecido. Los periodistas impávidos siguen
escuchando al dueño de la empresa, nadie se atreve a formular ninguna pregunta
más, se transforma todo en ruido blanco.
Por la cabeza del gerente de Fruna se repite la misma idea, se silva a sí misma, como una luz que flota en medio de la mente de Saintiestaban: Soy el Don Draper chileno, soy el Don Draper chileno, hueón.
Por la cabeza del gerente de Fruna se repite la misma idea, se silva a sí misma, como una luz que flota en medio de la mente de Saintiestaban: Soy el Don Draper chileno, soy el Don Draper chileno, hueón.
5) Algo acerca de recorridos de micro que tengan nombres de productos Fruna.