martes, 22 de agosto de 2017

Que no destrocen tu vida.

Nunca he escrito un poema que me llene ciento porciento. Llevo años escribiendo, poemas y prosa, y nunca doy con la vibración definitiva, la imagen perfecta o la evocación sinestésica total. Aunque ahora que hago memoria, una vez sí, una noche tibia cuando vivía cerca de Albano escribí el poema perfecto, cuando lo terminé me sentí lleno como nunca, recuerdo incluso que fui a comprar una cerveza para celebrar mi creación, para felicitarme a mí mismo, y me la tomé solo. El poema hablaba de una bandada de gaviotas, también hablaba acerca de la muerte, pero como todo gran poema totalizador hablaba esencialmente del amor y la cotidianidad. De cualquier forma, ese bello poema lo escribí en una computadora que al poco tiempo me robaron por un descuido estúpido, así que perdí el poema para siempre. En el computador estaba el respaldo de una revista de literatura que estábamos editando con unos amigos, había igual otro montón de poemas y textos, además del grueso de mis apuntes de Derecho, pero en verdad nada me dolió tanto como ese poema en particular. Esto me trae a la mente cuando en París era una fiesta la esposa de Hemingway le pierde la maleta con sus borradores y el escritor cuenta que estaba súper triste y deprimido, pero que empezó rehacer lo que había escrito hasta donde le alcanzaba la memoria y el corazón. Yo lo intenté igual, lo he hecho varias veces, pero nunca con los resultados deseados. Algunos pensaran que la lección de todo esto es que no existe el poema perfecto, que quizá estoy idealizando, o que la poesía en una ciencia en construcción infinita y que mi falta de humildad fue castigada, pero no, nada más alejado de eso, la única reflexión posible es que todo lo bello y perfecto, todo lo hermoso y sublime van a tratar de arrebatártelo, tu amor, tus recuerdos, tu poema sobre las gaviotas y la muerte, absolutamente todo, porque todo aquel que no es capaz de generar belleza está a la caza de la que crea el resto. Muerte a los carroñeros del arte, muerte a los perros de presa de la sensibilidad y la belleza.

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