miércoles, 7 de septiembre de 2016

40

Cuando volvieron los templarios no duraron ni un mes, los quemaron a todos, cada uno murió atrozmente ahogado en gritos y un dolor indescriptible. Durante mucho tiempo se creyó que se habían vuelto brujos, que adoraban un carnero que llamaban Baphomet. Llega a parecer gracioso pensar que en verdad eran imágenes de Mahoma, que sencillamente se habían vuelto musulmanes, es gracioso, digo, porque los hubieran quemado igual. Su destino era el fuego, el fuego del sagrado corazón de Jesús, el fuego del ejército de Muḥammad el último profeta, el fuego de un aquelarre, el fuego que terminó por transformar en polvo sus huesos y su piel en una maraña pustulosa de llagas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario