Atemorizante,
después de pensarlo mucho,
son las mañanas de camino al trabajo
subiendo a la micro
la oscuridad de una noche que nunca termina
en labor de parto
y pasa por mi garganta el sabor a alcohol
la ansiedad de la droga tibia
¿cómo sobreviviste a este infierno?
ver el amanecer en esas circunstancias
siempre es tan duro
y sentía una urgencia indecible
de reír, de sufrir con esa luz tan tenue
Hoy los edificios se erigen tristes
solidas tumbas
que algún día serán bombardeadas
o caerán de viejas
como panales de avispas cartoneras,
por las noches
te recuerdo mucho,
veo los parques vacíos
el ilocalizable sentido de pérdida,
todo, mientras las motocicletas recorren la avenida
francisco bilbao
rechinan y se encienden las alarmas,
son las bocinas que anuncian mi amor,
mi emergente amor
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