[...] Hola.
David Foster Wallace
fueron más de cinco horas en ese aeropuerto:
cierro los ojos antes del despegue,
siempre lo hago y no sé bien por qué,
pero presiono mis párpados
hasta que aparecen las luces de la ciudad
desde lejos, desde arriba
generalmente, la oscuridad siempre es más
aunque desde esa cantera brota una bruma
luminosa,
el ángulo en que coloco mi cabeza deforma el haz;
parece un cráter bullendo
luego, lo común
el llanto de una guagua
los baches anubarrados de la nave
la coreografía de los sobrecargos
pensar todo ese tiempo
de camino al café
para mirarte tibiamente
y no tener nada que decir:
sin palabras viven los analfabetos
y me cuesta mucho
poder explicar
mi amor
por ti
mi infantil y rural
amor por ti
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