1.- Todos hablan del poder de la mente y eso de que uno utiliza sólo un porcentaje minúsculo en comparación con el potencial de la misma, hasta se ha hecho más de una mala película que se sostiene sobre esa idea. Yo no dudo del lugar común, pero soy escéptico en relación a la utilidad de esa reflexión, me da la impresión de que no va a ningún lado, es pura autocomplacencia. Cualquiera sea el caso, pensé en esto porque el otro día, mientras dormía, soñé que le hacía cariño a un perro salchicha y cuando me desperté sentí una picazón terrible, así que empecé a rascarme con fuerza, era como si el perro de mis sueños hubiese intentado traspasar los cerrojos de lo puramente onírico, pero al final se quedó atascado en la verja y sólo llegaron las pulgas. Dudo que merezca una gran explicación; es obvio que se trata de una cuestión mental, de una comprobación miserable, ridícula y vívida de la manera en que la mente ejerce presión sobre la carne.
2.- Terminé de leer Tres noches hace algún tiempo. Lo recomiendo, pero no me voy a extender en eso, finalmente la lectura es un acto de fe. Pensaba la otra vez sobre una parte del libro donde Susan, la protagonista, reflexiona acerca de la escritura y como no voy a tipear el párrafo íntegro lo resumiré así: la escritura y, a fin de cuentas, la literatura está definida por el acto consciente de ordenar y seleccionar palabras para el futuro, para su uso futuro. Tampoco es algo que nadie haya esbozado antes, supongo que eso mismo confirma la idea, porque la mayoría de las definiciones son descriptivas y se enfocan en el resultado, quizá tenga que ver con esa visión unitaria del autor-obra, pero a nadie le ha importado generar una perspectiva más procesual del asunto. Me imagino que en las matemáticas debieron tener elaborado esa idea hace mucho tiempo, a la larga es extensible a cualquier sistema con morfología propia. Lo interesante del asunto es que, según lo dicho, el oficio no está determinado por el acto material de escribir sino que por el paso anterior. En conclusión, los párrafos y las oraciones son un cascarón y los libros un dispositivo.
3.- En esta misma línea, uno podría pensar que las ideas son más o menos las mismas todo el tiempo, por lo que se podría decir que la gramática es sólo un cascarón, o una armadura si se le quiere ver así, que permite la perdurabilidad de la semántica y, en consecuencia, del lenguaje.
4.- En la tarde me puse a ordenar los libros de la vitrina de mi pieza y pillé un libro de Edgar Allan Poe que me gusta harto. Lo compré hace algún tiempo, un año o dos, y es una compilación de comentarios y marginalias que realizó el escritor en los libros mismos que iba leyendo en su biblioteca de Baltimore. Mientras sacudía la madera y el vidrio me pregunté cómo nadie había aprovechado el juego de palabras que se da con el apellido del escritor y la palabra poesía en inglés, podrían titular un libro de introducción a la poesía estadounidense o derechamente un tratado sobre poética. Qué más da, una idea más que se pierde en el océano.
5.- La otra vez le leí un tuit al Cristian Delgado acerca de Letterboxd, decía algo así como que estaba lleno de gente pretenciosa, seres humanos posesos de petulancia que calificaban con nota uno a películas como Green Book o Bohemian Rhapsody. No es que me preocupe ser tachado de pretencioso, porque en algún nivel debo serlo, pero me ofende la ingenuidad y lo atávico de la observación. A mi, después de ver If Beale Street could talk, me dieron ganas de ponerle un uno a todo, sobre todo a Green Book, pero tampoco voy a ponerme a divagar sobre que la critica objetiva no existe, que se debe tomar posición todas las veces posibles, que esa entelequia - la objetividad- es sólo la condensación diacrónica del gusto del hombre blanco. Green Book es una falta de respeto tan brusca que me llega a confundir el hecho de que actúen quienes actúan, ni siquiera voy a comentar cómo se presenta la homosexualidad del personaje, porque pienso que desde Alex Mercader en Machos que no se construía un personaje homosexual tan higienizado y desprendido de su homosexualidad, si se hubiese presentado al personaje como daltónico o alérgico al maní hubiese sido exactamente igual, algo anecdótico, innecesario, prescindible, adjetivos que le ciñen bastante bien a esa película.
6.- Debería escribir sobre If Beale Street... y sobre James Baldwin. Creo que tengo una buena idea, pero es un secreto.
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