jueves, 28 de marzo de 2019

Data dura.

1.- Estuve leyendo un texto de Ranciere que a momentos parecía un nudo ciego, pero terminó siendo gratificante. Como uno vive para los datos rosas, lo que más se me quedó fijado en la mente fue que la frase "like a rolling stone", gran tropo de la lengua inglesa, múltiplemente acuñada y reacuñada por la cultura popular, es siempre adjudicada al proverbio de Publio Sirio que rezaría en español algo similar a: piedra que rueda no cría musgo. La cuestión es que es absolutamente falsa esa historia y si no es totalmente falsa es, al menos, parcialmente inventada. En primer lugar, porque la obra de Publio llegó a nuestros tiempos sólo por medio de antologías y recopilaciones de sentencias hechas por otros autores latinos que terminarían siendo cristalizadas por Erasmo de Róterdam, así que no existe certeza acerca de la cadena de adjudicación de autoria del proverbio; luego, el concepto de piedra rodante se encuentra extensa e inadvertidamente regada en la obra de Platón, que ha llegado por la sucesión propia de las traducciones y estudios escolásticos y críticos a la actualidad como "piedras mudas" o "imágenes mudas", que dependerá de la edición y el enfoque. Así que si uno lee La República o incluso Fedón encontrará este concepto en los pasajes referente a la naturaleza de las palabras e ideas. Lo más probable es que la frase se remonte a los estudios platónicos que por la época debían ser transferidos por medio de máximas y versos a grito pelado, y que varios patrióticos compiladores romanos terminarían dándole el crédito a Publio e ignorando con mayor o menor grado de conciencia el antecedente helénico, lo que explica su cristalización como proverbio y, a su vez, lo difusa de su dimensión significativa.

2.- Siempre me pareció llamativo cuando estudiaba Derecho que el afán modernizador tuviese tan en entrecejo la transformación de los viejos procedimientos escritos en prístinos y ágiles procedimientos orales. Supongo que se invocaron para el cambio principios como la celeridad, la economía o la inmediatez, con todo la razón del mundo, incluso así, y en escaza conexión con lo dicho, no deja de ser llamativo el hecho de la naturalidad que posee el dispositivo de la oralidad. Lo digo porque el proceso de textualización, el paso de lo oral a lo escrito, fue natural y lógico, principalmente porque el papel resiste harto más que la memoria humana, pero fue un viaje lentísimo. Por ejemplo, lo que actualmente se considera una costumbre de idiotas, y niños en etapas iniciales de asimilación lectora, como es el acto de leer y simultáneamente decir en volumen audible lo que se está leyendo antiguamente era lo normal, no se estilaba la lectura silenciosa, situación que se explica por la abismal taza de analfabetismo de esa época y por cuestiones propias del métodos de enseñanza monacal del trivium, de hecho Jacomet comenta que San Agustín lo hacía tan fuerte que no dejaba que nadie más pudiese leer, pensar o conversar ninguna mierda en toda Hipona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario