tomados de
las manos se miran fijamente,
descubren
que su amor es imperecedero,
perdonan sus
antiguos pecados,
sus añejas
culpas.
El uno es la
filacteria del otro y podrán vivir eternamente,
pero los hombres
son sus enemigos y jamás los dejarán vivir tranquilos,
están malditos,
lo notarían
en sus ojos,
así que su
única opción es invocar a Baphomet para no ser destruidos.
Hay una
pareja en el bosque
y ahora hay
sangre, la sangre de todos sus mortales conocidos.
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