El azar dicta
que vengas,
el azar pregunta:
¿Podrás resistir
la partida?
El azar dice,
habibti,
que no hemos amado
por casi un año
¿Podrás aguantar
la soledad?
Yo no puedo;
además de ti,
le temo
al viento,
a las aves,
al mar
y sus olas,
a los subterráneos
y la humedad;
detecto
graves amenazas
en todas partes;
me asusta hasta
la brisa que sopla
entre los tamarugos,
no aguanto
más.
Nuestra suerte,
me decreta,
querida,
estar aquí.
¿O es que acaso me dejaste
de querer?
*Esta es una mala traducción hecha por mí o un personal encuentro con un poema de Hilda Doolittle (H.D.) que me gusta mucho. También me produce mucha pena, seguramente, porque se siente pretéritamente real para mí y cada vez que lo repaso es como si la piel recuperada se volviese a escaldar. Su poesía me hace doler el pecho, la piel. Hilda fue una poeta valiente, terriblemente atormentada y absolutamente moderna. En alguno de los versos de The Cantos el autor reclama: tan lentas son las rosas en abrise. Hilda, por su parte, responde a la oscura miseria optimista de Pound con: la rosa más roja se marchita ¿puedo soportarlo?
La versión original se llama Chance, pero ni eso respeté. Dejo el original a continuación, de modo aglomerado: Chance says,/come here/chance says,/can you bear//to part?/Sweetheart,/we haven't loved//for almost a year/can you bear/this loneliness?/I can't;//Apart from you/i fear/wind,/bird,//sea,/wave,/low places/and the high air;//i hear/dire threat/everywhere;/i start//at wind/in sycamores,/i can't bear/anything/futher;//chance says,/dear,/i'm here,//Don't you want me/any more?
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