miércoles, 8 de julio de 2020

Nuestra suerte*

El azar dicta
que vengas,
el azar pregunta:
¿Podrás resistir

la partida?
El azar dice,
habibti,
que no hemos amado

por casi un año
¿Podrás aguantar
la soledad?
Yo no puedo;

además de ti,
le temo 
al viento,
a las aves,

al mar
y sus olas,
a los subterráneos 
y la humedad;

detecto
graves amenazas
en todas partes;
me asusta hasta

la brisa que sopla
entre los tamarugos,
no aguanto 
más.

Nuestra suerte, 
me decreta,
querida,
estar aquí.

¿O es que acaso me dejaste
de querer?


*Esta es una mala traducción hecha por mí o un personal encuentro con un poema de Hilda Doolittle (H.D.) que me gusta mucho. También me produce mucha pena, seguramente, porque se siente pretéritamente real para mí y cada vez que lo repaso es como si la piel recuperada se volviese a escaldar. Su poesía me hace doler el pecho, la piel. Hilda fue una poeta valiente, terriblemente atormentada y absolutamente moderna. En alguno de los versos de The Cantos el autor reclama: tan lentas son las rosas en abrise. Hilda, por su parte, responde a la oscura miseria optimista de Pound con: la rosa más roja se marchita ¿puedo soportarlo? 
La versión original se llama Chance, pero ni eso respeté. Dejo el original a continuación, de modo aglomerado: Chance says,/come here/chance says,/can you bear//to part?/Sweetheart,/we haven't loved//for almost a year/can you bear/this loneliness?/I can't;//Apart from you/i fear/wind,/bird,//sea,/wave,/low places/and the high air;//i hear/dire threat/everywhere;/i start//at wind/in sycamores,/i can't bear/anything/futher;//chance says,/dear,/i'm here,//Don't you want me/any more?

No hay comentarios:

Publicar un comentario