viernes, 10 de mayo de 2019

100 (un peral silvestre).

Yo soy el profeta,
porque me enteré antes que tú
porque lo supe todo el tiempo
pero no pude aprenderlo de memoria
entonces, me preguntas si podría olvidarlo
olvidarte y olvidarnos,
te preguntas a ti misma,
me lo pregunto yo,
por supuesto,
y hasta, a lo mejor,
se lo pregunte algún amigo
mirándose o
sentado en su escritorio de 100 x 70 x 75.

¿Podría yo olvidarte?
¿yo?
el mismo que arruinó nuestras vidas intentando odiarte;
infructífero,
         agotador,
                extenuante.

No podría olvidarte,
porque significaría olvidarme,
así que me aferro
como el hueso se aferra a la carne
y no fue más que esa nuestra profecía:
observar un mundo destruido.


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