Es noble pedir disculpas, es
noble pedir perdón y lamentarse, es noble la penitencia y el arrepentimiento,
pero yo no soy un sujeto noble, ni por cerca, ni por asomo, es que no se puede
ser noble cuando uno está sumergido en el hedonismo, no se puede ser
responsable ni disciplinado en un mundo habitado por lobos y hienas. En el
cyberpunk no hay espacio para la nobleza ni para la samaritanería, porque en el
universo en que habito se está en guerra todo el tiempo, una batalla infinita
contra la página en blanco, en mi mundo no hay esquinas donde se trafique la
bondad sino sólo como excepción, en la realidad de la poesía/literatura/blog la
única muestra de debilidad es el amor fundante de todos los protagonistas
heridos de éste panorama pos apocalíptico. Pero siempre hay excepciones y hoy
es el día en que manifestaré mis disculpas públicas a la familia Walter Martin,
en particular al hermano de mi amigo Nicolás, que era el que lucía más enojado.
Ante esta pudenda misión creo que
debo señalar que me considero un humano proclive al exceso y al fuego, que le
tengo poco respeto a los espacios públicos y al público mismo a veces inclusive.
En fin, pido disculpas por, primeramente, llegar tarde a la celebración de la
titulación de Nico, pero el día anterior había ido a ver Supernova con mi amiga
Toña Meyer y ambos potenciamos la personalidad ya naturalmente propensa al
consumo de drogas del otro, así que desperté tarde y con la cabeza abombada,
además tuve horribles pesadillas sobre enormes serpientes que salían de los cielos
y devoraban todo, lluvias de peces y relampagueantes mares de sangre, lo que me
hizo despertar agitado y provocó el retardo en mi llegada. Luego, pido
disculpas por molestar a los organizadores con peticiones ridículas e
inverosímiles, diciendo que era vegano en medio de un asado, de cualquier forma
la carne estaba estupenda y agradezco el detalle de la ensalada de apio, que en
lo particular me gusta mucho. También pido disculpa por decir que consideraba a
los scout una manga de idiotas sólo superados por los tunas en su nivel de
idiotez frente al profesor Andrés Cruz, que es scout activo y además estaba de
cumpleaños ese día. Por último, pido disculpas por, en medio del éxtasis del
alcohol, haber tomado el extintor del quincho y rompiendo el seguro proceder a
esparcir por la sala de eventos del condominio el contenido químico encima de
todo y todos, también por facilitarle el extintor a Nicolás e incitarlo a
atacar a su amigo Abatto y casi matarlo de asfixia y luego quitarle, ya para ese
entonces, el arma y elevando el objeto, bramar groserías y frases sueltas del Marqués
de Sade y, no siendo suficiente, finalmente arrojar el aparato a la laguna de
San Pedro desde el lugar en que me encontraba.
Fueron mágico cada uno de los
segundos que permanecí ahí y agradezco la invitación, sabido es que soy un
hombre sensible, que llora cuando ve caer una flor y que se asusta con cosas
como el dedo que aprieta el botón, pero busqué la belleza en cada momento, incluso
cuando desperdigaba polvo químico seco. Brindo por eso y por todos.
Sin más que agregar y en mérito
de mis palabras, y en mérito del resurrecto, espero que encuentren perdón en
sus corazones.
Cariñosamente.
Enzo Ron Galaz.
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