lunes, 6 de junio de 2016

El perdón (a modo de disculpas públicas).


Es noble pedir disculpas, es noble pedir perdón y lamentarse, es noble la penitencia y el arrepentimiento, pero yo no soy un sujeto noble, ni por cerca, ni por asomo, es que no se puede ser noble cuando uno está sumergido en el hedonismo, no se puede ser responsable ni disciplinado en un mundo habitado por lobos y hienas. En el cyberpunk no hay espacio para la nobleza ni para la samaritanería, porque en el universo en que habito se está en guerra todo el tiempo, una batalla infinita contra la página en blanco, en mi mundo no hay esquinas donde se trafique la bondad sino sólo como excepción, en la realidad de la poesía/literatura/blog la única muestra de debilidad es el amor fundante de todos los protagonistas heridos de éste panorama pos apocalíptico. Pero siempre hay excepciones y hoy es el día en que manifestaré mis disculpas públicas a la familia Walter Martin, en particular al hermano de mi amigo Nicolás, que era el que lucía más enojado.
Ante esta pudenda misión creo que debo señalar que me considero un humano proclive al exceso y al fuego, que le tengo poco respeto a los espacios públicos y al público mismo a veces inclusive. En fin, pido disculpas por, primeramente, llegar tarde a la celebración de la titulación de Nico, pero el día anterior había ido a ver Supernova con mi amiga Toña Meyer y ambos potenciamos la personalidad ya naturalmente propensa al consumo de drogas del otro, así que desperté tarde y con la cabeza abombada, además tuve horribles pesadillas sobre enormes serpientes que salían de los cielos y devoraban todo, lluvias de peces y relampagueantes mares de sangre, lo que me hizo despertar agitado y provocó el retardo en mi llegada. Luego, pido disculpas por molestar a los organizadores con peticiones ridículas e inverosímiles, diciendo que era vegano en medio de un asado, de cualquier forma la carne estaba estupenda y agradezco el detalle de la ensalada de apio, que en lo particular me gusta mucho. También pido disculpa por decir que consideraba a los scout una manga de idiotas sólo superados por los tunas en su nivel de idiotez frente al profesor Andrés Cruz, que es scout activo y además estaba de cumpleaños ese día. Por último, pido disculpas por, en medio del éxtasis del alcohol, haber tomado el extintor del quincho y rompiendo el seguro proceder a esparcir por la sala de eventos del condominio el contenido químico encima de todo y todos, también por facilitarle el extintor a Nicolás e incitarlo a atacar a su amigo Abatto y casi matarlo de asfixia y luego quitarle, ya para ese entonces, el arma y elevando el objeto, bramar groserías y frases sueltas del Marqués de Sade y, no siendo suficiente, finalmente arrojar el aparato a la laguna de San Pedro desde el lugar en que me encontraba.
Fueron mágico cada uno de los segundos que permanecí ahí y agradezco la invitación, sabido es que soy un hombre sensible, que llora cuando ve caer una flor y que se asusta con cosas como el dedo que aprieta el botón, pero busqué la belleza en cada momento, incluso cuando desperdigaba polvo químico seco. Brindo por eso y por todos.
Sin más que agregar y en mérito de mis palabras, y en mérito del resurrecto, espero que encuentren perdón en sus corazones.
Cariñosamente.
Enzo Ron Galaz.


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